No podía faltar en este mes de colaboraciones para la serie "Otras Semanas Santa" la que tiene lugar en la ciudad de León.
La relación entre la Hermandad de los Gitanos de Madrid y León de la mano de la música, ha sido siempre muy estrecha, heredando en mi caso esa relación por mis responsabilidades pasadas en la Junta de Gobierno.
Para el artículo de hoy he pedido la colaboración a un cofrade leones o mejor expresado, a un papón, que además reúne la condición de ser mi hermano, perteneciendo a la nomina de los Gitanos de Madrid. Hoy escribe para mi Miguel Díez Campelo que además de ser "gitano", pertenece a la Cofradía de Nuestra
Señora de las Angustias y Soledad, a la Cofradía del Dulce
Nombre de Jesús Nazareno, a la Cofradía de la Redención y es Director de la Agrupación Musical de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno.
Miguel, de corazón muchas gracias por tan generosa colaboración.
_____________________________________
![]() |
| Cartel oficial de la Semana Santa de León 2017 |
SEMANA
SANTA EN LEÓN
Antes
de acercarse a una Semana Santa como la de León conviene hacer unas
matizaciones o especificaciones previas que no deben sorprender al visitante,
sobre todo si el espectador conoce “pasiones” de cualquier otro lugar.
En
primer término habrá que conocer quiénes son los “papones”, algo muy sencillo
de explicar si utilizamos el sinónimo de “nazarenos”, “hermanos”, “cofrades” o
hasta “capillitas”. Porque un papón no solo es aquél que viste la túnica y sale
en procesión con su Cofradía. Papón es todo leonés (incluso foráneo) que siente
la Semana Santa de la ciudad como suya, que la vive más allá de los días que
giran alrededor de la luna de Nisán, que busca las procesiones, que acompaña a
sus familias o prepara sus túnicas para el día señalado.
También
conviene fijar que las cofradías leonesas, siempre en términos generales, sacan
sus pasos a la calle en procesión, pero no para hacer Estación de Penitencia a
la Catedral como en tantos otros lugares, sino siguiendo recorridos más o menos
históricos que casi siempre pasan por el casco antiguo de la capital. Dentro de
estos recorridos el espectador puede encontrarse con distintos actos que cada
Cofradía ha ido haciendo propios, encuentros entre pasos, ofrendas, liberación
de un preso, actuaciones corales, etc. Además, esos pasos son portados a
hombros de los “braceros”, hermanos de la propia cofradía que, por antigüedad,
ocupan el puesto de titular o suplente y se relevan a lo largo de la procesión.
Hay
cofradías con un solo paso y cofradías con trece. Lo habitual es que sean más
de dos los conjuntos que saquen a la calle las distintas hermandades e incluso
también se dan casos de que un mismo paso salga más de un día en procesiones
distintas organizadas por las cofradías; porque en muchas ocasiones son varios
los cortejos que organiza una misma cofradía.
La
historia de las hermandades leonesas se remonta al siglo XVI. De aquellos
tiempos sobreviven hoy en día las conocidas como “cofradías negras” Angustias y Soledad, Dulce Nombre de Jesús
Nazareno y Minerva y VeraCruz. La
sarga negra es la tela usada en el tipo de túnica empleado por las tres y ha
sido recurrente en muchas otras en la última década del siglo XX. Porque hasta
las dieciséis de la actualidad, las otras trece cofradías son del siglo XX, y
hasta nueve de ellas de la última década el siglo pasado, constituyendo el
último “boom” cofrade que se recuerda. La cofradía más “novata” se remonta a
1994. Para más información puede consultarse la web de la Junta Mayor de
Cofradías de Semana Santa.
Otro aspecto que llamará la atención del visitante es el
atuendo de los “papones”. No existen capataces, contraguías, hombres de trono o
presidencia a quiénes se les ve el rostro. El capillo, o en algunos casos
capirote, hace del papón una figura anónima. También en lo musical pues, aunque
podrá ver bandas de uniforme, casi todas acompañan a los pasos con la túnica
reglamentaria de la cofradía a la que pertenecen y el rostro cubierto con el
capillo.
Pese
a todo, el interés despertado en estos colectivos hace que sus repertorios y la
ejecución de las marchas estén bastante cuidados, siendo del agrado del público
y de los braceros de los pasos que, en lugares o actos “importantes”, mecen el
paso al ritmo de la música en lo que se conoce como “bailar el paso”.
Una
última y “profana” tradición que puede sorprender es el hecho de “matar
judíos”, costumbre que es circunscribe a la Semana Santa. En León, cuando alguien va a tomar
limonadas dice que “va a matar judíos”. La limonada está
elaborada a base de vino, limón, azúcar y canela, fundamentalmente. A veces
incluye otros frutos como naranjas o higos, y su color recuerda a la sangría. Su
origen se remonta a los enfrentamientos medievales entre judíos y cristianos,
aunque ello no implica ningún tipo de violencia o racismo, sólo una costumbre
pagana extendida entre la cultura y el vocabulario de leoneses y foráneos
durante la Semana Santa.
Dicen
que la Semana Santa leonesa dura más que una semana. No es un tópico pese a lo
manido de la expresión ya que el Viernes de Dolores arranca con la imagen de “La Morenica” cruzando el arco de su
Iglesia del Mercado y se cierra entrada la tarde del Domingo de Pascua en el
barrio del Ejido con “La Resurrección”
de Jesús Divino Obrero.
Como
ya hemos indicado, la procesión que inicia la Semana Santa leonesa sale de la
medieval Iglesia del Mercado, junto a la plaza del Grano, y saca a la calle la
imagen de la Virgen de los Dolores que
es portada por sus vecinos, los bautizados en esta parroquia reunidos en
agrupación de braceros, no en cofradía. Acuden, eso sí, todas las Cofradías
leonesas representadas al final del cortejo por Abades y Secretarios que portan
las varas de sus respectivas corporaciones. Esta representación al final de
cada procesión es seña de identidad en los cortejos de la ciudad puesto que se
repite en todas y cada una de las procesiones leonesas.
Miles
de personas alumbran con pobres velas el caminar de esta imagen, la antigua Virgen del Camino y cantan la Salve en
su honor a lo largo del recorrido y, de una manera sobrecogedora junto a los
braceros del paso, al final de la procesión en la Iglesia del Mercado.
Una de las últimas cofradías en completar la nómina
de la Semana Santa leonesa, es de 1994, con unas formas distintas a lo que se
veía en León. Puja a dos hombros, cambios de ritmo en los pasos, bandas de
uniforme, capirotes altos o un discurrir lento hacen de la Sacramental y Penitencial Cofradía de Nuestro Padre
Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad, Amparo de los leoneses, la
más “diferente” de las penitenciales leonesas. En su patrimonio, una imagen de
la Piedad procedente de San Isidoro, un paso de palio y un misterio que por el
momento está en una primera fase.
Comparten
día con actos propios de otras cofradías y con una procesión de Hermandad que organiza la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero y la Cofradía del Nazareno de
La Bañeza, pero que cada año se celebra en una localidad (León o La Bañeza),
por lo que su procesión llena siempre la tarde de este sábado previo al Domingo
de Ramos.
DOMINGO DE RAMOS
La Borriquita
cierra la mañana con una procesión que trata de reunir a todas las cofradías
bajo un mismo paso, pujado por hermanos de todas ellas en traje de calle, que
llevan el misterio hasta la bendición de los ramos por parte del Obispo y a la
misa en la Catedral. Es la segunda y última procesión que no organiza ninguna cofradía
en esta Semana Santa. Disfrute de niños, de vendedores de obleas y globos (los
dos avisos de que una procesión llega o termina) y primera gran explosión
multitudinaria de público por el centro de la ciudad.
La tarde se llena con la más nueva de las corporaciones
leonesas. La Cofradía del Gran Poder donde,
pese al nombre, no encontrarán un Nazareno camino del Calvario, saca a la calle
desde el barrio de San Lorenzo (coincidencias cofrades) un nutrido grupo de
papones y pasos que recuerdan los momentos previos a la Pasión de Cristo.
Cofradía que en los últimos años se ha afianzado en un estilo propio gracias a
la visión creadora de un polifacético artista, Melchor Gutiérrez San Martín.
Desde San Francisco un Nazareno en una de sus caídas
conocido popularmente como el Dainos
y obra de Luis Salvador Carmona, recorre el viejo León para encontrarse ya de
regreso con la Virgen de las Lágrimas,
en un acto que a pesar de que lleva poco tiempo celebrándose, congrega ante la
Iglesia de Santa Nonia a un buen número de espectadores sobrecogidos por la
sencillez y elegancia del mismo.
ENCUENTRO DOMINGO DE
RAMOS (pinchar sobre el enlace para ver vídeo)
Pero
el mayor número de espectadores el Domingo de Ramos lo encontraremos en la
Plaza del Grano, donde la Cofradía de la
Nuestro Señor Jesús de la Redención saca su procesión ante miles de
miradas.
PLAZA DEL GRANO DOMINGO DE RAMOS (pinchar sobre el enlace para ver vídeo)
Con tres pasos de una calidad fuera de toda duda, el sonido que producen los braceros al golpear el suelo con “horquetas” traslada a procesiones de otro tiempo. Es característico el modo en que la Madre de la Divina Gracia es vestida para la procesión, con un traje de luto con rasgos típicamente leoneses, negro absoluto en la saya, manto y la pedrería que lo adorna, al igual que los ropajes de algunas devotas mujeres que la acompañan.
Puede decirse que el Domingo de Ramos recuerda palmas y
olivos, Hossana y ramos de laurel, pero que al anochecer devuelve a la ciudad
las imágenes de antaño, el sabor de las procesiones sobre el empedrado, los
cánticos tradicionales, las ropas y los sonidos más propios. Y esto no ha hecho
nada más que comenzar.
LUNES SANTO
No
busquemos las horas de sol para las procesiones en los días menos señalados.
Las mañanas y las tardes a primera hora huyen de los cortejos. Huele a incienso
en las Iglesias o los patios, a flor cortada y a velas encendidas y la gente
visita los lugares de donde saldrán las procesiones.
Santa
Nonia, una pequeña iglesia junto al parque de San Francisco, se convierte desde
el lunes en el centro de la Semana Santa leonesa, lugar de encuentros y
reencuentros, en el que se cruzan montadores de pasos, floristas, papones y
hasta periodistas emitiendo sus programas matinales desde ese punto. Una visita
obligada para quien quiera conocer qué hay detrás del telón.
La
procesión de la Pasión es el cortejo imprescindible
del día. Reúne a las cofradías “negras” o históricas con las imágenes que
probablemente despierten las mayores devociones de la ciudad en lo cofrade.
La
Virgen de las Angustias, una pequeña
imagen de finales del XVI atribuida al círculo de Juan de Juni, es una de las
imágenes titulares de la Cofradía de
Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, la más antigua de la ciudad
(1578) que tiene el anualmente el encargo de organizar, además de ésta, la procesión del Dolor de Nuestra Madre el
Martes Santo, y del Santo Entierro los años pares, después de una “Concordia”
firmada con la Real Cofradía de Minerva
y VeraCruz por la que se alternaban en la organización de ésta. Destaca el
trono sobre el que va la imagen, obra de uno de los artistas que más han
aportado a la Semana Santa leonesa y española desde mediados del siglo XX, el
santoñés Víctor de los Ríos.
Nuestro Padre Jesús Nazareno,
magnífica talla atribuida en estudios recientes al propio Gregorio Fernández es,
por su parte, el titular de la Cofradía
del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. Es la cofradía más numerosa de la
ciudad, con más de 4.500 hermanos y tiene su día grande en la mañana del
Viernes Santo con la procesión de Los
Pasos. Destaca en esta jornada, sin embargo, a la luz de los guardabrisas
que rodean el magnífico trono que en su día la corporación adquirió a la
sevillana Hermandad de San Gonzalo y que se adaptó a este paso.
Completa
la organización de la procesión la Real Cofradía
de Minerva y VeraCruz, que lleva su paso de La Piedad, obra de Luis Salvador Carmona. El Miércoles Santo esta
cofradía se encarga de sacar la procesión
de la Amargura así como, los años impares, el Santo Entierro.
El
Lunes Santo tiene la ciudad otros tres actos quizá de menor popularidad pero
notable sentido religioso, como son la procesión Rosario de Pasión, que organiza la Hermandad de Santa Marta y Sagrada Cena; el Solemne Vía Crucis por parte de la Cofradía de la Redención y la Adoración
de las Llagas de Cristo, en este caso a cargo de la Cofradía del Santo Sepulcro-Esperanza de la Vida.
MARTES SANTO
Desde
1993 se organiza la procesión Dolor de Nuestra Madre. En ella salen tres
imágenes marianas de la Cofradía de
Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, las dos titulares de la
corporación y la Virgen de las Lágrimas.
Esta última imagen es pujada por hermanas de la cofradía que, si bien siempre
han podido pertenecer a la congregación, solo un cambio de estatutos en 1992
permitió que comenzasen a vestir la túnica reglamentaria como el resto de los
hermanos para salir en procesión.
Pero
el Martes Santo leonés es el día de la Cofradía
del Santo Cristo del Perdón. Una de las cofradías con más arraigo en su
barrio, la Vega, al otro lado del río Bernesga, formada en sus inicios por
familias y trabajadores vinculados al sector ferroviario. Su titular, obra del
artista leonés Ángel Estrada, es el centro de la procesión que busca la
Catedral ante la que se celebra el acto del Perdón, por el que un preso para el
que la Cofradía ha pedido el indulto previamente, una vez realizado el acto se
incorpora a la procesión y regresa a su parroquia.
MIÉRCOLES SANTO
Hasta
tres procesiones recorren la ciudad en la tarde noche del Miércoles Santo.
Desde Santa Marina, la Cofradía de la
Agonía de Nuestro Señor lleva a su titular, Jesús del Vía Crucis, por el conocido como barrio romántico leonés,
de calles estrechas e historia. En su momento esta cofradía fue la segunda
formada únicamente por mujeres, hecho este que ha cambiado en la actualidad al
convertirse en cofradía mixta.
La
Real Cofradía de Minerva y VeraCruz
saca a la calle hasta siete pasos en la
procesión de la Amargura. Destaca entre ellos la imagen de la Virgen de la
Amargura, imagen de talla completa de finales del XVII conocida como Soledad en
sus orígenes y “rebautizada” con motivo de la organización de la procesión de la Amargura en 1990. Su
iconografía, una Soledad vestida de viuda noble castellana, la emparenta con la
“Virgen de la Paloma” madrileña por
lo que también es conocida con esa denominación.
Hablando
de devociones madrileñas también existe en León la imagen de un Cristo de
Medinaceli, en este caso el de la Cofradía
de la Expiración y el Silencio, y que es el paso que aparece en la procesión del Silencio que recorre el
centro de la ciudad en la última hora del día.
También
destacan en este día la Ronda Lírico
Pasional que organiza la Cofradía
del Desenclavo, recorrido poético en la noche del barrio de Santa Marina
que, a través de diversas alocuciones relativas a la pasión, inserta otro tipo
de actividades culturales que completan la oferta pasional.
De
madrugada, si aún quedan fuerzas, es imprescindible acudir a San Marcelo, desde
donde sale la Cofradía de las Siete Palabras en devoto Vía Crucis procesional.
La imagen, copia exacta del magnífico titular de la corporación que tallase
Gregorio Fernández, es llevada por cinco hermanos y acompañada por otros
cientos con hachones iluminando las estrechas calles del barrio del Mercado,
dejando estampas para la retina y el recuerdo, realizando las distintas
estaciones del Vía Crucis y recogiéndose a los sones de “La madrugá” de Abel
Moreno, varias horas iniciado ya el Jueves Santo.
JUEVES SANTO
Tiene
esta jornada desde hace poco tiempo procesión de mañana. Desde el populoso
barrio de San Claudio la Cofradía del
Santo Cristo de la Bienaventuranza lleva sus pasos hasta la Catedral donde
realizan el acto de las Bienaventuranzas, para recogerse posteriormente en el
centro, abandonando la idea de regresar a su parroquia por la distancia a
recorrer.
Y
es que el centro de la ciudad un Jueves Santo se asemeja mucho al Domingo de
Ramos anterior. Quizá el visitante pueda cruzarse con un pregón a caballo a
cargo de la Cofradía de las Siete
Palabras que, a modo de heraldo, anuncia su cortejo del día siguiente.
Apenas
comenzada la tarde, recogido todo lo de la mañana, vuelve a la calle la Cofradía del Cristo del Gran Poder, que
pondrá en escena la procesión de la
Despedida, llevando a efecto ante la Catedral un acto con esa misma denominación
en la que Cristo parte hacia su Pasión despidiéndose de la Madre. Después se
divide la procesión en dos tomando calles distintas para recogerse de nuevo en
las Trinitarias, barrio de San Lorenzo ya entrada la noche.
Todo
el centro de León es ese día un ir y venir de procesiones. Así, desde San
Francisco, la procesión de María al pie
de la Cruz alcanza la Catedral y la calle ancha cerca de las nueve de la
noche. Organizada por la única corporación íntegramente femenina de la ciudad,
la Cofradía de María del Dulce Nombre,
lleva a hombros de sus braceras cuatro pasos que tratarán de recogerse antes de
la media noche de nuevo en el convento franciscano.
No
hace tanto tiempo, veinticinco años no son nada, únicamente la procesión de la Sagrada Cena, de la Hermandad de Santa Marta y la Sagrada Cena,
era la única que salía en el Jueves Santo leonés. Merece la pena pararse a
contemplar este cortejo por la maravilla de misterio que crease a mediados de
siglo pasado el genial Víctor de los Ríos. Por su disposición y sus
dimensiones, el conjunto sale sobre una carroza de bronce que no permite su
puja a hombros y busca las calles más amplias del ensanche leonés, partiendo y
recogiendo esta procesión desde la plaza de la Catedral.
Y
si “La Cena” busca la amplitud, la procesión de las Tinieblas y Santo Cristo de
las Injurias hace todo lo contrario. Recorre el estrecho barrio de Santa
Marina en cuya iglesia, poco antes de salir la procesión, celebra el Oficio de
Tinieblas, reservado en este caso a los hermanos de la Cofradía del Santo Cristo del Desenclavo.
Así
se nos va la tarde noche del Jueves Santo, entre procesiones que se cruzan
arriba y abajo de la calle Ancha leonesa y entre papones de acera que reniegan de foráneos que
buscan y preguntan por Genarín (de esto, como buen papón, mejor no hablaré).
Y
no tiene León una “madrugá” como otras ciudades, quizá por aquello del frío.
Pero es cita obligada acudir, al menos, a la primera llamada de la Ronda, llamada a
los hermanos a la procesión de la mañana del Viernes Santo, con
los toques de esquila, clarín y tambor destemplado, y la voz que entona: “Levantaos hermanitos de Jesús, que ya
es hora”. Los toques oficiales comienzan a las doce de la
noche en el Ayuntamiento y como la procesión del día siguiente, está organizada
por la Cofradía del Dulce Nombre de
Jesús Nazareno.
LA RONDA (pinchar sobre el enlace para ver vídeo)
VIERNES SANTO
Si
León es ciudad de Semana Santa, la Semana Santa en León es Viernes Santo. Desde
las siete y media de la mañana arranca la procesión de Los Pasos, auténtica
muestra en la calle de misterios que, a modo de catequesis, llevan a Jesús
desde la Oración en el Huerto hasta su muerte en la Cruz y que cierran San Juan
y la Madre Dolorosa. El paso titular Nuestro
Padre Jesús Nazareno, se acompaña en esta ocasión, a diferencia del Lunes
Santo, de la imagen del Cirineo, construyendo una estación del Vía Crucis que
viajó a Madrid con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud en 2011,
precisamente el año del IV centenario de la Cofradía.
Un
total de trece pasos pujados a hombros por más de 1.500 braceros entre
titulares y suplentes que recorre la ruta conocida como de los cuatro
conventos. El acto del Encuentro entre San Juan y la Dolorosa en la plaza Mayor
de la ciudad, se convierte en el más multitudinario de toda nuestra Semana
Santa. Ambos pasos, ante la mirada del Nazareno, escenifican un encuentro
mientras el resto, rodeando la propia plaza, se mece al compás de la música.
La
procesión recorre durante cerca de ocho horas las calles leonesas. Efectúa un
descanso en la plaza de Santo Martino, parte trasera de la basílica de San
Isidoro, y continúa por el León moderno para recoger el último de sus pasos
cerca de las cuatro de la tarde. Hay tiempo más que de sobra para ver esta procesión
en la que las flores, tronos e imágenes cuentan la pasión de Cristo al modo
leonés.
Sin
apenas descanso, a las cinco de la tarde la Cofradía de las Siete Palabras celebra su Sermón en su sede de la
Iglesia de San Marcelo, desde donde sale inmediatamente después la procesión de
las Siete Palabras. Es esta una cofradía que no busca el casco antiguo de la
ciudad, recorriendo el León más moderno con una serie de pasos que presentan
cada una de las palabras pronunciadas por Cristo en la Cruz antes de su muerte.
Destaca
entre ellos el trabajo que Ángel Estrada realizó para la cofradía, y para la
ciudad entera, a través del denominado Segunda
Palabra, "En verdad te digo que hoy
estarás conmigo en el Paraíso".
Únicamente
son cuatro los pasos leoneses que salen en carroza y no llevados a hombros. En
todos los casos lo hacen de esta forma por dimensiones y peso, aunque también
por cuestiones de estabilidad y seguridad. Por eso puede decirse que se trata
de una Semana Santa de papones, pero también de braceros.
Y
algo más tarde, las cofradías de Nuestra
Señora de las Angustias y Soledad y la de Minerva y VeraCruz alternan la organización de la procesión del
Entierro. Por diversas cuestiones, desde 1830 en que se firma la Concordia entre ambas, se encargan en
años pares e impares respectivamente de la puesta en escena de la Solemne y Oficial procesión del Santo
Entierro.
Es
muy común, en parte por cuestiones como ésta que vienen de lejos, que en la
ciudad que los papones sean hermanos de más de una cofradía. La túnica negra,
la misma para hasta la mitad de las hermandades leonesas, hizo el resto en este
sentido.
Cada
una de ellas, con pasos propios que solo salen cada dos años en muchos casos,
cuenta con un repertorio iconográfico muy similar. Los recorridos también se
acercan mucho al que realiza por la mañana la procesión de Los Pasos por lo que puede decirse que todo el casco
histórico de la ciudad es una continua procesión que dura todo el Viernes
Santo.
Además
de pasos, Víctor de los Ríos realizó restauraciones, arreglos, adaptaciones y
tronos. Entre los años 40 y 70 del siglo XX, colaboró con la práctica totalidad
de las siete cofradías existentes hasta esa fecha. Para la Real Cofradía de Minerva y VeraCruz realizó el paso del Descendimiento, el mayor en peso y
número de braceros de la Semana Santa leonesa, un total de 120 titulares que
desde 1989 llevan este paso a hombros,
pues desde su estreno lo hacía sobre ruedas.
La
tradición de cerrar las procesiones con los pasos de San Juan y la Virgen con o
sin palio se repite en estas cofradías antiguas, pero también en muchas otras,
pudiendo enumerar hasta seis que repiten la fórmula. Destacar un paso de palio
de entre todos, si me lo permiten, es sencillo por devoción filial, una de las
titulares de la cofradía más antigua, Nuestra
Señora de la Soledad.
SÁBADO SANTO
El
día de la Soledad es el día en el que casi todas las cofradías han recogido
gran parte de sus pasos, las iglesias vuelven a su rutina y las túnicas
regresan a los armarios. Pero hasta tres cofradías tienen aún su día grande por
delante.
El
acto del desenclavo, que se realizó
en León muchos años atrás, fue recuperado por la Cofradía del Santo Cristo del Desenclavo desde su fundación en
1992. Ante la puerta del Perdón de San Isidoro, en la que se gana el jubileo en
los años santos compostelanos, escenifican con mimo el descenso de la Cruz del
Crucificado. Una imagen articulada que ocupa el sepulcro posteriormente para
regresar al punto de partida, la Iglesia de Santa Marina.
Por
su parte la Vigilia Pascual es el potente discurso elegido por la Cofradía del Santo Sepulcro-Esperanza de la
Vida para poner en la calle su procesión
Camino de la Luz. A través de tres magníficos pasos y desde el atrio de la
Catedral, la cofradía originaria de la parroquia de San Froilán discurre por
las parroquias del casco histórico para entregar el fuego de la Vigilia
Pascual, que se celebra a su regreso en la Catedral en torno a las once de la
noche.
Son
pocos los pasos alegóricos que aparecen en la Semana Santa leonesa, pero es posible
que el Hombre Nuevo sea uno de los más acertados tanto en ejecución, Vicente
Marín en 2002, como en significación, pues a la representación alegórica del
Salvador se unen los elementos que aluden a la Vigilia Pascual. El cirio
representa a Cristo Resucitado, el agua al bautismo que simboliza la conversión
al cristianismo, y el fuego como simbología de Cristo como luz del mundo y guía.
La
Real Hermandad de Jesús Divino Obrero,
cofradía muy arraigada en el barrio del Ejido, reserva su Semana Santa a las
últimas horas de la celebración. Siempre se ocupó de los dos últimos días de esta,
en el caso del Sábado Santo a través de la procesión
de la Soledad.
De
luto, exquisitamente vestida y acompañada por dos Marías en su paso, recorre su
barrio desde la tarde para acercarse a la Catedral y regresar a su parroquia de
Jesús Divino Obrero en los extramuros, donde se recoge a la espera del Domingo
de Resurrección. También aparecen en el cortejo la Cruz de la Esperanza, el Traslado
al Sepulcro y el paso de San Juan.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
Madrugan
también los leoneses que quieren acercarse a ver el verdadero sentido de la
Pasión y Muerte de Cristo y la piedra angular de la fe que profesamos. La
procesión de El Encuentro y la Real
Hermandad de Jesús Divino Obrero sale antes de las 9 de la mañana
nuevamente desde la Iglesia de Jesús Divino Obrero, por dos itinerarios
diferentes camino de la Catedral.
Y es allí donde La
Madre se encuentra con Cristo Resucitado, ante la atenta mira de San Juan y la
Cruz de la Esperanza, así como la de los leoneses que, desde primera hora,
acuden a la plaza de Regla. Mientras el Pregón que, cada año, anuncia la
Resurrección, un hermano cambia el manto negro de la Virgen de la Soledad por
un manto blanco, símbolo de alegría, su diadema por una Corona de Gloria y su
pañuelo por un cetro. Es la Reina de los Cielos.
ENCUENTRO DE LA RESURRECCIÓN (pinchar sobre el enlace para ver vídeo)
Redoble de campanas, palomas, abrazos y pasos que se mecen al son del Himno de la Alegría anuncian que el luto ha acabado. Capillos arriba, los hermanos continúan su procesión por el caso antiguo de vuelta a su barrio. No sin antes cantar la Salve junto a las Siervas de Jesús de la Caridad que, pese a su avanzada edad, cada Domingo de Resurrección siguen saliendo a la puerta de su convento en la plaza de San Isidoro como hacen desde hace casi 40 años. Uno de los momentos, sin duda, más emotivos de la Pascua.
Con la recogida del
último paso y la última marcha en Jesús Divino Obrero, León pone fin a su
Semana grande. Fin… y principio: el de la cuenta atrás para una nueva Semana
Santa que contar.
Es muy recomendable descargar aplicaciones oficiales o tener a mano
programas de mano con recorridos, horarios y demás para ir directamente a los
lugares y en las horas correctas. Pueden descargarse para todas las plataformas
desde la web de la Junta Mayor de Cofradías de Semana Santa de León. http://www.semanasantaleon.org/
Miguel Diez Campelo.








Buenísima entrada que además recobra vida mientras se va leyendo. Sentimientos, recuerdos, olores y sabores aparecen según voy avanzando en esta magnífica descripción de lo que fue mi bautismo cofrade un sábado de pasión
ResponderEliminarAmigo y sobre todo Hermano. No se habría podido describir mejor y con tal delicadeza. Sublime. Enhorabuena Hermano y Amigo
ResponderEliminarPuli