Fotos de portada: Srta. Berta Robledo - https://www.flickr.com/photos/fotocofrade/

martes, 25 de abril de 2017

LA PASCUA TERMINA EN PENTECOSTÉS

Pasada la Semana Santa y tras unos días de asueto, retomamos la actividad del blog. 

Nuestra vida cofrade no la debemos circunscribir a una sola semana, también debemos vivirla "de Pascuas a Ramos". Y tampoco creo de debamos cerrarla a las hermandades penitenciales. Sin duda, el sentimiento de pertenencia a una hermandad y lo que esto significa, independientemente de la forma y manera de expresarlo, lo tiene un penitente de Miércoles Santo, como un peregrino que hace su camino en las arenas de Doñana.

Imbuido de la estrecha relación que la hermandad de los Gitanos ha tenido, tiene y tendrá siempre con las hermandades rocieras de Madrid, es el momento para poner la mirada en la ya próxima fiesta de Pentecostés.

Hoy escribe para el blog, Asunción La Moneda, quien además de ser mi hermana en los Gitanos, pertenece a la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Pozuelo de Alarcón y quien con un precioso texto, nos cuenta como se llegan a entrelazar ambas realidades.


Chon, de corazón, muy agradecido.



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La Pascua termina en Pentecostés

¿Qué hay más allá de mi salida procesional el Miércoles Santo por las calles de Madrid, acompañando a Nuestro Padre Señor de la Salud y a su Madre, María Santísima de las Angustias?

¿Qué hay más allá de ese cambio, casi brusco, de la túnica y el antifaz por los trajes de volantes y los botos camperos para presentarme ante la Virgen del Rocío?

Detrás de estos cambios de vestimenta, se esconde algo mucho más profundo que la simple manifestación de fervor popular, tradición, folklore, religiosidad y colorido.




Bien es cierto que procedo de una familia profundamente religiosa, con una mezcla muy equilibrada entre un padre jienense, cofrade para más señas y una madre soriana, muy castellana y muy respetuosos los dos con las cosas del Cielo y de la tierra. Y vas creciendo sin darte cuenta que dentro de ti han arraigado sus enseñanzas y su ejemplo, en alguna etapa de nuestra vida ensombrecidas, que no olvidadas, por el propio transcurrir de nuestra ajetreada vida, formar una familia, el trabajo, los hijos, etc…

Vivimos unos años en Huelva, donde el fervor popular por los pasos de Semana Santa y la Romería del Rocío, se vive en sus calles de una forma intensa, contagiando a propios y extraños, embriagándote con el aroma del incienso, del azahar, de las saetas, del Cristo del Perdón o de la Virgen del Rocío, del colorido de los trajes de volantes o la belleza de los caballos marismeños pastando en la marisma de la aldea del Rocío, calando en nuestras vidas casi sin darnos cuenta.

Y sin darte cuenta, también te vas haciendo mayor y madurando, y ese madurar te lleva a modificar lo exterior por lo interior, a seleccionar tus lecturas, a seleccionar tus  amigos, a seleccionar tu tiempo y te vas dando cuenta que Dios ha estado pacientemente esperando a que te dieras cuenta de su Presencia dentro de ti y que sin Él nada tiene sentido.

Cuando me pongo a escribir estas líneas, todavía resuenan en mis oídos los tambores y trompetas que acompañaron al Señor de la Salud, y me sigo preguntando ¿por qué hago esto, por qué me agarro a la manigueta del Paso y a pesar de mi torpeza y del cansancio, me aferro a ella un año tras otro?

Envuelta en música, el aroma, el silencio, el alma parece querer despegar, pero el cuerpo tantas veces torpe y mortal se lo impide. Queda el anhelo y el suspiro que le hace a uno identificarse con lo ALTO pero pisando fuerte el suelo.

Y hoy te puedo contestar que quiero, con mi pequeño gesto, glorificar al Señor,  mi Maestro, que hace mucho tiempo ya, recibió los honores y la gloria de este mundo. Que con mi amor, mi devoción y mi total entrega a Él, le glorifique con mi vida.

Hoy, domingo de Resurrección hemos oído misa ante la Virgen del Rocío y me acordaba de las palabras de Jesús antes de morir en la Cruz: “Madre, ahí tienes a tu hijo” y Ella con el Niño en brazos y el rostro sereno, espera pacientemente que la llegada del Espíritu Santo renueve e inunde nuestros corazones de amor, comprensión y perdón.

Con el corazón renovado y en la creencia de que “Jesús Vive”, acompañaré a Su Madre el día de Pentecostés. Cincuenta días pasan rápido…
Chon

16/04/2017


Simpecado de la Hdad. de Ntra. Sra. del Rocío de Pozuelo de Alarcón.

martes, 11 de abril de 2017

MIÉRCOLES DE NAZARENOS DE CAPAS BLANCAS

  Mañana por fin es Miércoles Santo. Llevamos un año esperándolo y cuarenta días preparándonos. 

  A media tarde el Carmen volverá a llenarse de gente, de nervios y de abrazos, de miradas al cielo y costales de arpillera, de cera y pabilo, de incienso de olor a canela y clavo, de Nazarenos de capas blancas y antifaz morado.

  Un año esperando, un año que se hace eterno, un año para volver a oír desde el altar nuestro nombre y pasar engrosar así las lineas de luz de nuestros tramos.

  Y de entre todos los presentes, de entre todos los nazarenos, esa voz tan esperada que escucharemos desde al ambón es la del señor secretario, llamándonos por fin a formarnos en Cofradía. Para mi y por mis obligaciones de los años pretéritos, el siempre ha tenido la última palabra, la definitiva, la que permite abrir las puertas de la gloria. Bendita última frase la suya, "la Cofradía está formada".




   Por eso me ha parecido buena idea que sea el quien pronuncie las ultimas palabras en este blog antes de que vuelva a quedar formada la cofradía gitana del Miercoles Santo.

  Hoy escribe para mi D. Manuel Camacho Muñoz, Secretario de la Hermandad de los Gitanos de Madrid quien y si Dios quiere, mañana volverá a llamarnos para formarnos en Cofradía.

Un honor Manuel.



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  No tengo grandes historias que contar sobre el origen de mi experiencia cofrade. Como muchísimos españoles que residen en ciudades con procesiones en Semana Santa tuve relación con un nazareno; en mi caso con una nazarena de la Pontificia, Real, Antigua, Venerable y Piadosa Hermandad y Archicofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Santo Crucifijo, Ntra. Madre y Sra. del Traspaso y Apóstoles San Juan, San Andrés y San Juan Grande, de la “madrugá” jerezana.
  Fueron muy pocas las ocasiones que la vi revestida con la túnica morada y llevando el peculiar caperuz sin capirote, pero sí recuerdo la túnica y el cíngulo guardados, durante muchos años, en un cajón del armario por si se daba la circunstancia de reintegrarse nuevamente a la cofradía.
  Resulta chocante que lo que contemplé en las escasas amanecidas del Viernes Santo que íbamos a buscarla a San Juan de Letrán se haya convertido en una imagen que vuelve cada año a mi memoria cuando llega la Gran Semana.


   

  Entiendo que este recuerdo es uno de los pilares, no el único, del grandísimo respeto que siento por los nazarenos, de cualquier cofradía de cualquier lugar de España, que por unas horas quieren acompañar al Señor en su pasión desgarradora o a su Bendita Madre en la aflicción que la embarga al contemplar a su Hijo, al Inocente, al Amor hecho carne, martirizado de forma tan injusta e inhumana.
  Dios escribe como escribe. Tras ser un apasionado espectador de procesiones, al cabo de los años me atreví a dar el paso de formar parte de una hermandad, “empujado” por un costalero, y pude comprobar la inmensa satisfacción que se siente al revestirse con la túnica, recluirte en ese solitario claustro que te ofrece el caperuz y salir a esa particular Vía Dolorosa que es el itinerario de mi Hermandad cada Miércoles Santo.
  Lo que contemplé desde fuera lo vivo ahora desde dentro y mi respeto por el nazareno se ha convertido en profunda admiración:

Luminaria que marcas el sendero,
orante caperuz que enhiesto ensalma,
esa noche de Miércoles en calma
que castiga a su Dios con el madero.

Morado y blanco, silente saetero,
los colores sagrados de tu palma
firman, sellan la entrega de tu alma
al Moreno Señor, Dios verdadero.

Tu discreta oración, sonoro trueno
aún cuando tu boca siempre calla,
te troca del Amor apóstol pleno.

Y ese Amor, sencillo, Gitano y bueno
en la calle ese Miércoles estalla
a tu lado, insigne nazareno.





  

   En un suspiro llegará la hora de volver a acompañarlos. Desde aquí os animo a vivir la experiencia de participar en una estación de penitencia como nazareno o costalero de cualquier cofradía, aunque yo de forma peculiarmente objetiva os recomiende que sea de nazareno y en la cofradía de Los Gitanos. Descubrirás que está llena de realidades y símbolos si crees, aunque sea muy poco,  en Dios, en este Dios que tanto te quiere que se hizo hombre para morir por ti. 



Manuel Camacho Muñoz


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Manuel Camacho junto con D. Adolfo conformando la Cofradía de los Gitanos.



Con Manuel Camacho en la formación de la Cofradía en 2014

martes, 4 de abril de 2017

SEMANA SANTA 2017 EN MADRID




   Pensando que escribir en este blog que no fuera lo habitual para hablar de la Semana Santa en Madrid capital, se me ha ocurrido pedir ayuda a quien desde dentro de cada corporación, formando parte de su Junta de Gobierno participa dando forma real a nuestra semana.

   Han respondido a mi petición y colaboran conmigo cofrades de la mayoría de las corporaciones del centro de la capital, que me regalan su particular visión para poder disfrutar de sus propias procesiones y a los que como no puede ser de otra forma, les estoy muy agradecido. Viendo la lista de nombres que hoy colaboran, tengo que reconocer que el blog mejora mucho.

     Las recomendaciones las he ordenado por día de cada procesión.


VIERNES DE DOLORES

Hermandad del Perdón del Puente de Vallecas. Colabora D. Hugo Enríquez Báñez, Consiliaro.

"Este año, Dios mediante, será la primera vez que nuestros Sagrados Titulares, tras su bendición, procesionen por las calles de Vallecas. Además la Hermandad estrena paso a costal, así como nuevo recorrido. Hay tres lugares ciertamente recomendables: Como no la complicada salida de la parroquia de San Ramón Nonato, los costaleros harán un gran esfuerzo saliendo de rodillas. 

La Estación de Penitencia que realizamos en la parroquia de la Aurora y el Santo Ángel. La calle Puerto San Glorio, una calle estrecha y poco iluminada donde se verá seguro una estampa preciosa de la Cofradía."





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DOMINGO DE RAMOS

Hermandad de la Borriquita. Colabora D. Carlos Malarria Urbano, Hermano Mayor.

"De por si, lo más bello que le puede pasar a esta joven Cofradía es realizar su estación de Penitencia ante el Santísimo, dentro de la casa madre para todos los católicos de Madrid.La Santa Iglesia Catedral. Un momento de recogimiento y verdadero sentimiento de profunda fe. Su salida por la puerta Santa y llegar hasta la calle mayor, se ve con gran belleza, siendo esta la estampa más brillante en su vuelta al barrio donde reside el resto del año. 

Las calles Factor, Biombo y San Nicolás, esperan apiñadas el Paso del Señor del Amor, ricones de sabor añejo que nos llevan y envuelven a otras épocas del viejo Madrid.... Atravesar la puerta del Sol y subir por la calle del Carmen para revirar a la de la Salud, denotan el deseo de encontrase con sus hermanos de capa y de Gitano por nombre. Un encuentro que enaltece la comunión de las instituciones nazarenas y conmueve los corazones. Aunque rápido, Cruzar a son de marchas cofrades la Gran Vía, da viveza y frescura a la Cofradía y sobre todo, llegar a su barrio, donde cada vez más, se la reconoce como propia y a su borriquita, su Hermandad."






Hermandad de los Estudiantes. Colabora D. Cesar Castañón Bayón, Diputado Mayor de Gobierno.

"Si uno quiere ver a esta de cofradía de negro y altos capirotes en un lugar especial, sin duda me situaría en la intercesión de las calles Unión y Conde de Lemos, donde la oscuridad y la estrechez de estas, consiguen un lugar de piedad y eterno aroma cofrade en el Madrid de Los Austrias.

Para los que conocen esta cofradía desde sus orígenes, tras diecisiete años, podrán volver a retrotraerse a aquellas primeras estaciones de Penitencia, en la vuelta de la misma, a los aledaños de la Plaza del Biombo.

Aquellos que acudan con niños pequeños, el sitio más cómodo es la plaza de Oriente, que además de su belleza, lo es por su amplitud. "





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LUNES SANTO

Hermandad del Stmo. Cristo del Camino. Colabora D. Jorge Bermejo Corralo, Hermano Mayor.

"Queridos hermanos os invitamos el próximo Lunes Santo, diez de abril, a la procesión de las Siete Palabras en la que el Cristo del Camino recorre las calles de su barrio, Delicias. 

Salimos a las 20 horas de la Parroquia Ntra. Sra. de las Delicias y os recomendamos dos lugares idóneos para acompañarnos, que son la esquina del paseo de las Delicias con la calle Cáceres y la de la calle Batalla del Salado con la calle Ferrocarril. Os esperamos a todos."




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MIÉRCOLES SANTO


Hermandad de los Gitanos. Colabora D. Manuel Camacho Muñoz, Secretario.

"El Miércoles Santo mi Dios Moreno pasea su salvación por el corazón de Madrid. La Cofradía de los Gitanos ofrece bellas estampas al paso por la calle del Carmen o cuando la Puerta del Sol se achica para convertirse en capilla mausoleo de víctimas y héroes; en la subida por Correos y Paz, la visita al Santísimo en Santa Cruz o al atravesar la Plaza Mayor. 

Elegir un lugar es difícil; si acaso recomendaría las revirás entre las calles de la Salud y del Carmen, tanto a la salida como a la vuelta, cuando el torrente del Amor Gitano se frena para acariciar las orillas de gente que tanto ha esperado para verlos en la calle."



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JUEVES SANTO


Hermandad del Gran Poder y Esperanza Macarena. Colabora D. Faustino León Arias, Teniente de Hermano Mayor.

"Algunos de los lugares más destacados para ver el desfile procesional de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder y la Esperanza Macarena podrían ser: Sin duda la salida y entrada de la Cofradía en la Colegiata de San Isidro. Además, la revirá en la calle Colegiata con Duque de Rivas o su paso por la Plaza de la Villa para seguir por la calle de Señores de Luzón. 

Sin duda por su importancia la llegada al Convento del Corpus Christi popularmente conocido con "Las Carboneras" en la plaza del Conde de Miranda donde se realiza la Estación de Penitencia. Por último la revirá en la calle Maestro Villa con la Cava de San Miguel y la entrada de la Cofradía en la Plaza Mayor."





Hermandad de "El Pobre" y Dulce Nombre. Colabora D. Carlos Amores Portero, Mayordomo y Director de la Agrupación Musical de la Hermandad.

"Mi Hermandad no se puede concebir sin sus emocionantes salidas de la Iglesia de San Pedro "El Viejo" (que como curiosidad el público se aposta en la plaza de la Iglesia desde las siete de la mañana, y la procesión comienza a las siete de la tarde). Ver salir al Pobre bajo el dintel de San Pedro es saber que el Jueves Santo en Madrid ha comenzado, y saber que detrás irá su madre, el Dulce Nombre, que se echa a la calle de rodillas ante sus hijos.

Otro de los puntos más bonitos es la salida de los pasos desde la Calle del Cordón a la Plaza de la Villa, destacando el paso de palio, donde podemos ver ya a María Santísima del Dulce Nombre iluminada por su candelería en la oscuridad, con el recogimiento de la Calle del Cordón, procesionando detrás de su Hijo. Sin olvidarnos del Arco de la Plaza Mayor con salida a la Calle Toledo, donde recomiendo ver el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno ``El Pobre´´, la salida de la Plaza Mayor esta inclinada y el esfuerzo de los Anderos es espectacular. "






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VIERNES SANTO


Archicofradía de Jesús Nazareno de Medinaceli. Colabora D. Javier Capdevila Martín, Delegado de Relaciones con otras Cofradías.

"Viernes Santo, este es el día en que el Señor de Madrid, Nuestro Padre Jesús Nazareno “Cristo de Medinaceli sale de su Basílica para que cientos de miles de madrileños disfruten de su presencia, esperándole con los brazos abiertos y lágrimas de emoción en sus ojos de aquellos que abarrotan las calles de su recorrido. 

Cuando comienza la subida por la Carrera de San Jerónimo, hasta los leones del Congreso se rinden ante la majestuosidad de su imagen. 

Bonito es sin duda cuando el Señor llega a nuestra Puerta del Sol y tras ella revira enfila la calle Alcalá, camino de la Iglesia de las Calatravas, donde se produce unos de los momentos de más esplendor de toda la procesión, realizándose la Estación de Penitencia con la Congregación de Ntra. Sra. de la Soledad y Desamparo. Una vez acabado el acto del encuentro, de vuelta continua procesionando por la calle Alcalá, la Plaza de Cibeles, lugar este de gran vistosidad, Paseo del Prado, Plaza de Neptuno, para finalmente la calle que llega hasta la Basílica rodeado de una fervorosa multitud."


  


Hermandad del Silencio. Colabora D. Carlos Rivera Díaz. Diputado Mayor de Gobierno.

"Viernes Santo, tarde-noche en que la Hermandad del Silencio realiza su Estación de Penitencia; una salida procesional que en este año 2017, adquiere aún mayor relevancia si cabe...

Nuestro Padre Jesús del Perdón vuelve a recorrer las calles; como ya hiciera antaño, durante más de medio siglo... En paso de Misterio, otra vez el Señor flagelado...

Y la Hermandad, la Cofradía, retoma su paso por la Puerta del Sol, lugar emblemático en su historia, sumando Correo y la estrechez de La Paz a esos lugares de su itinerario en los que, en el Barrio de las Letras, el tiempo se para en hermosas estampas cofrades: la Plaza de Santa Ana, la estrechez de la calle Infante, el canto de las M.M. Trinitarias en Lope de Vega; San José y Moratín de vuelta..."






Hermandad del Divino Cautivo. Colabora D. José Alfonso Paredes Cerrato, Hermano Mayor.

 "Viernes Santo, Estación de penitencia de la hermandad Divino Cautivo, a través de su recorrido por las diferentes calles del viejo Madrid, hay un punto donde se refuerza en belleza plasticidad y sentimientos la procesión. 


¿Quién no tiene una plaza Mayor en su ciudad?, es ahí donde te convoco, cuando llegamos a la calle Ciudad Rodrigo para entrar por el arco de la Plaza Mayor, el público lo vitorea, lo aplaude y muchos de los penitentes soltamos una lagrima. Momentos de emoción y sentimientos de un nazareno."





Congregación del Stmo. Cristo de la Fe de los Alabarderos y Mª Stma. Inmaculada Reina de los Ángeles. Coladora D. Antonio José Calahorro Delgado, Mayordomo-Capataz.


"En la Congregación de los Alabarderos podemos encontrar momentos inolvidables, entre los qué podemos destacar especial, llena de emoción y nos encoge el alma, la salida triunfal por la puerta del Principe del bello Palacio Real de Madrid escoltado majestuosamente por los Alabarderos de S.M. El Rey.

Otro momento es el encuentro cargado de emoción en la mágica plaza de la Villa del viejo Madrid con la Madre del Señor, la Virgen de los Siete Dolores, siguiendo el recorrido por la emblemática plaza Mayor para llegar al momento cumbre de la procesión sobrecogedora estampa de ver la entrada en la Catedral de las Fuerzas Armadas arrastrando las manos en la fría piedra, pero con el calor de la fe de los corazones."







Congregación de los Siete Dolores. Coladora Dña. Pilar Granado Villares, Secretaria.

"En La tarde del Viernes Santo, el viejo Madrid se viste de luto para acompañar el dolor de María Santísima de los Siete Dolores, en su recorrido por las calles angostas del barrio de los Austrias. Acompañando a nuestra desconsolada Madre, atravesamos lugares históricos que nos hacen evocar el aspecto de esa Villa y Corte que estableciera el rey Felipe II, fundador de la Real Congregación de la que formamos parte. 


Comienza nuestro recorrido, y la Virgen Dolorosa pasa frente al Palacio de Santa Cruz, antigua Cárcel de Corte, a cuyos Alguaciles estaba encomendada la primitiva imagen. La sinuosa Calle Imperial y la Calle Toledo, dirigen el cortejo hasta la Plaza de Puerta Cerrada, donde estuvo situada una de las entradas de la Villa. Tras alcanzar el Arco de Cuchilleros, la Virgen parece querer recogerse en el Monasterio de las Jerónimas “Carboneras”, pero sólo se detiene en su interior para que los hermanos puedan cumplir la estación de penitencia, dirigiéndose a continuación al encuentro con su Hijo crucificado en la Plaza de la Villa, momento de máxima emoción donde afloran los Siete Dolores de nuestra Madre bendita. Una vez reflejado el Calvario en este enclave tan representativo de Madrid, comienza el regreso a Santa Cruz, atravesando una Plaza Mayor que enmudece al paso de la Dolorosa, siempre arropada en su recorrido, recibiendo el calor y el consuelo de sus hijos al volver a su capilla."