La pasada semana hemos celebrado la festividad de la Inmaculada Concepción de María, dogma que pasa por ser el eje fundamental de partida de nuestra vida como cristianos.
Además y como he contado en más de una ocasión, este blog siempre estará abierto a quien quiera contarme cosas de su propia vida cofrade.
Pues bien, enlazando las dos cuestiones previas, llega a mis manos una preciosa historia del resurgimiento de una devoción hacia esta advocación mariana de la Inmaculada, de la mano de María Alonso Martín, a la que conocí en 2009 durante la coronación canónica de la Virgen de las Angustias de Valladolid y de la que hablé en este blog hace unos meses en mi entrada sobre esta hermandad vallisoletana.
María nos cuenta en primera persona sus vivencias y vicisitudes de como ha renacido una cofradía en su pueblo natal de Simancas, provincia de Valladolid.
María, de corazón, muy agradecido.
Pues bien, enlazando las dos cuestiones previas, llega a mis manos una preciosa historia del resurgimiento de una devoción hacia esta advocación mariana de la Inmaculada, de la mano de María Alonso Martín, a la que conocí en 2009 durante la coronación canónica de la Virgen de las Angustias de Valladolid y de la que hablé en este blog hace unos meses en mi entrada sobre esta hermandad vallisoletana.
María nos cuenta en primera persona sus vivencias y vicisitudes de como ha renacido una cofradía en su pueblo natal de Simancas, provincia de Valladolid.
María, de corazón, muy agradecido.
Cuando la
responsabilidad llega antes que la devoción
Aquellos que profesamos nuestra fe en Hermandades con varios siglos de existencia, pocas veces nos preguntamos cómo empezó todo, qué es aquello que no se recoge en las actas ni en los estatutos pero que fue el motor de la Hermandad, esa historia en la que mezcla lo humano y lo divino más allá del puro azar… Hoy, os quiero compartir el nacimiento de una pequeña cofradía.
Si tuviera que decir cuándo se sembró la semilla para que Nuestra Señora recibiera un culto especial, no sabría decirlo con exactitud, lo que si sé, con la información que tengo, que en estos días, hace más de 30 años en la Catedral de Valladolid, algo cambió en el que hoy es el párroco de la Iglesia de El Salvador de Simancas, Roberto Pérez Briso-Montiano. Él cuenta que allí comenzó su vocación a una vida consagrada.
En mi caso, perdonad que todavía no me haya presentado, soy María Alonso, presidenta de la Cofradía de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Simancas, en Valladolid. Es un pueblo pequeño, con una preciosa Iglesia de estilo gótico tardío con influencias renacentistas, cita ineludible del camino de Santiago para aquellos que vienen de Madrid. Me encantaría contarte todo lo que tiene mi pueblo pero eso me aleja de lo que hoy nos aplica, explicarte como he llegado a estar escribiendo hoy para ti.
Aquellos que profesamos nuestra fe en Hermandades con varios siglos de existencia, pocas veces nos preguntamos cómo empezó todo, qué es aquello que no se recoge en las actas ni en los estatutos pero que fue el motor de la Hermandad, esa historia en la que mezcla lo humano y lo divino más allá del puro azar… Hoy, os quiero compartir el nacimiento de una pequeña cofradía.
Si tuviera que decir cuándo se sembró la semilla para que Nuestra Señora recibiera un culto especial, no sabría decirlo con exactitud, lo que si sé, con la información que tengo, que en estos días, hace más de 30 años en la Catedral de Valladolid, algo cambió en el que hoy es el párroco de la Iglesia de El Salvador de Simancas, Roberto Pérez Briso-Montiano. Él cuenta que allí comenzó su vocación a una vida consagrada.
En mi caso, perdonad que todavía no me haya presentado, soy María Alonso, presidenta de la Cofradía de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Simancas, en Valladolid. Es un pueblo pequeño, con una preciosa Iglesia de estilo gótico tardío con influencias renacentistas, cita ineludible del camino de Santiago para aquellos que vienen de Madrid. Me encantaría contarte todo lo que tiene mi pueblo pero eso me aleja de lo que hoy nos aplica, explicarte como he llegado a estar escribiendo hoy para ti.
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| Iglesia de El Salvador - Simancas |
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| Interior de la Iglesia del El Salvador - Simancas |
Hace más de 10 años que en cada procesión del Corpus Cristi, miraba a mi madre y le decía “es una pena que falte un estandarte”. Y el tiempo pasó, mi madre se jubiló y yo dejé mi trabajo para ser “mi propia jefa”. Cuando “las cosas” empezaron a ir bien, pensamos en dar gracias regalando el nuevo estandarte a María Inmaculada a la parroquia. Dicho y hecho, una cita con un bordador sevillano y todo comenzó. A lo largo de varios meses fueron llegando cada poco tiempo fotografías de la evolución del estandarte. Recuerdo a la perfección el día que lo entregué a la parroquia de Simancas, el párroco, Don Roberto Pérez Briso-Montiano, encantado de recibirlo y siendo la Virgen de la Inmaculada la semilla de su vocación, vio la oportunidad de honrar en su nueva parroquia a la que es su Señora. Así fue, como hace tan sólo un año me retó a promover una veneración especial para Nuestra Santa Madre María Inmaculada, a crear culto entorno a ella. Un culto que en gran medida se había perdido hace más de 50 años con las Hijas de María, una cofradía formada por niñas y mujeres solteras, que veneraban a La Inmaculada durante su novena y que al casarse abandonaban la cofradía.
Fue más una responsabilidad que una devoción propiamente dicha. Pero entregada la palabra y con más dudas que certezas, poco más quedaba que seguir adelante. Compartimos la idea en la parroquia y 20 vecinos apostaron por ella, muchos de ellos familiares y amigos, a los que discretamente embarcamos en el proyecto. Diseñamos unos estatutos en los que se recogía una clara devoción mariana hacia los más pequeños, así como fomentar el espíritu y la vida litúrgica entorno a Nuestra Santa Madre. Todo muy teórico en principio, porque como ya he dicho, devoción la justa, téngase en cuenta que hay una Cofradía de El Carmen con más de 140 cofrades y otra del Sagrado Corazón con 85 cofrades. Y no lo he dicho, pero somos un pueblo castellano, de carácter espartano, disciplinado y poco dado a los grandes cambios.
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| Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Inocencio Berruguete |
En nuestro camino por nacer buscamos unos signos que nos identificaran y las antiguas Hijas de María propusieron su antigua medalla. Esta idea fue del agrado de todos los cofrades, aunque la dificultad llegaba con la logística, eran medallas de más de 50 años, elaboradas en un material que obstaculizaba la copia y ya no existían en el mercado.
Pero como todos lo que somos cofrades sabemos, cuando la Señora está cerca, nada es imposible y después de mil vueltas y de preguntar a muchos amigos surgió el proveedor adecuado para realizarlas y el día 3 de diciembre pudimos celebrar la Solemne imposición de medallas de Nuestra Señora de La Inmaculada Concepción ante una de nuestras imágenes de Inocencio Berruguete del siglo XVI, una preciosa talla de madera policromada con una mirada limpia que te toca el corazón. También veneramos otra talla, de autor desconocido y que se cree que perteneció a la escuela de Gregorio Fernández, y que igualmente tiene un gran encanto.
Con solemnidad, sencillez y gran devoción hemos participado en nuestra primera Novena a María Inmaculada. Hemos presentado a María a los niños de la parroquia, les hemos invitado a compartir chocolate mientras dibujaban a María en un taller bajo el título “Cómo ves tú a María Inmaculada”.
Así ha sido el nacimiento de la Cofradía de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Simancas, el camino no ha sido fácil, pocos creían en ello y yo misma tenía mis dudas. Muchos asociaban la Cofradía con Hijas de María, y por lo tanto, al ser hombres o mujeres casadas rechazaban su pertenencia de pleno. Esta situación me ha servido para darme cuenta de cuán arraigadas tenemos las creencias, de la importancia de revisarlas, de ser incluyentes como lo fue Nuestro Señor Jesucristo, de pensar en el amor y el servicio a los demás más allá de las normas y los principios escritos por y para los hombres (en sentido amplio: hombres y mujeres), muchas veces, sin tener en consideración el fin en sí mismo para el que fueron creados.
Personalmente, me he encontrado con los demonios del ego, vengo de una cofradía de más de mil hermanos y 500 años de antigüedad en los que la maquinaria funciona a la perfección. El fondo, la forma y todo lo demás está definido y organizado. Ha sido complicado saber hacia dónde puedes ir y no tener la infraestructura para hacerlo. Y aquí llega un nuevo aprendizaje: todo cambia cuando te rindes, cuando aceptas lo que tienes, lo que eres y la misión encomendada. Hay veces en nuestra vida que queremos volar, pero tan sólo podemos dar pequeños pasos. Saber que tenemos que enfocarnos en esos pasos y en hacerlo lo mejor posible es la clave para hacer un buen trabajo.
También me ha servido para que brotara en mí una devoción especial a la Santísima Virgen Inmaculada, independientemente de la talla que la represente, tenemos dos y las dos me encantan, cada una a su manera.
Agradecida de Nuestra Santa Madre por este honor que me ha concedido, pero sobre todo por permitirme ver el mundo con otros ojos, más abiertos al servicio y al amor hacia los demás y hacia mí. Sé que queda mucho camino por recorrer, mucho trabajo para mantener la llama viva en mí y en mis hermanos de cofradía, pero estoy ilusionada por aportar a algo más grande que una fiel servidora de Nuestro Señor.
Así es como lo humano y lo divino se entrelazan más allá de nuestra obtusa mirada, de nuestros pobres pensamientos y nuestras débiles voluntades… Así nació una cofradía y muy poco de esto estará recogido en las actas…
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| Inmaculada Concepción de autor desconocido |
Con solemnidad, sencillez y gran devoción hemos participado en nuestra primera Novena a María Inmaculada. Hemos presentado a María a los niños de la parroquia, les hemos invitado a compartir chocolate mientras dibujaban a María en un taller bajo el título “Cómo ves tú a María Inmaculada”.
Así ha sido el nacimiento de la Cofradía de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Simancas, el camino no ha sido fácil, pocos creían en ello y yo misma tenía mis dudas. Muchos asociaban la Cofradía con Hijas de María, y por lo tanto, al ser hombres o mujeres casadas rechazaban su pertenencia de pleno. Esta situación me ha servido para darme cuenta de cuán arraigadas tenemos las creencias, de la importancia de revisarlas, de ser incluyentes como lo fue Nuestro Señor Jesucristo, de pensar en el amor y el servicio a los demás más allá de las normas y los principios escritos por y para los hombres (en sentido amplio: hombres y mujeres), muchas veces, sin tener en consideración el fin en sí mismo para el que fueron creados.
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| Medallas de Cofradía de Ntra. Sra. de la Inmaculada Concepción |
Personalmente, me he encontrado con los demonios del ego, vengo de una cofradía de más de mil hermanos y 500 años de antigüedad en los que la maquinaria funciona a la perfección. El fondo, la forma y todo lo demás está definido y organizado. Ha sido complicado saber hacia dónde puedes ir y no tener la infraestructura para hacerlo. Y aquí llega un nuevo aprendizaje: todo cambia cuando te rindes, cuando aceptas lo que tienes, lo que eres y la misión encomendada. Hay veces en nuestra vida que queremos volar, pero tan sólo podemos dar pequeños pasos. Saber que tenemos que enfocarnos en esos pasos y en hacerlo lo mejor posible es la clave para hacer un buen trabajo.
También me ha servido para que brotara en mí una devoción especial a la Santísima Virgen Inmaculada, independientemente de la talla que la represente, tenemos dos y las dos me encantan, cada una a su manera.
Agradecida de Nuestra Santa Madre por este honor que me ha concedido, pero sobre todo por permitirme ver el mundo con otros ojos, más abiertos al servicio y al amor hacia los demás y hacia mí. Sé que queda mucho camino por recorrer, mucho trabajo para mantener la llama viva en mí y en mis hermanos de cofradía, pero estoy ilusionada por aportar a algo más grande que una fiel servidora de Nuestro Señor.
Así es como lo humano y lo divino se entrelazan más allá de nuestra obtusa mirada, de nuestros pobres pensamientos y nuestras débiles voluntades… Así nació una cofradía y muy poco de esto estará recogido en las actas…
María Alonso




















