Fotos de portada: Srta. Berta Robledo - https://www.flickr.com/photos/fotocofrade/

martes, 27 de marzo de 2018

ESTA ES HOY MI PENITENCIA

  En este blog la norma básica es que no se publique nada sin firmar, nada sin autoría conocida, sin un responsable de lo que se escribe. Huyo despavorido del anonimato en las publicaciones en internet, que a mi juicio, al final siempre no aportan más que problemas.

  Con esta premisa, hace unos días me enviaron un pequeño texto por si lo quería publicar, con la "condición sine qua non" que fuese de forma anónima. La respuesta obviamente fue no.

   Pero, trata a los demás como quieres que te traten. No puedo sin más desperdiciarlo y en lugar de obviarlo, tras leerlo varias veces, la verdad es que cualquier nazareno, como yo me considero, podría firmar este texto, así que, con autorización del legitimo propietario al que llamaré "El Nazareno" seré yo quien se responsabilice de su contenido, haciéndolo mio.



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     ESTA ES HOY MI PENITENCIA

     Morados miércoles de santas capas blancas y inhiestos capirotes, de ordenadas filas de luz que iluminan nuestra particular Vía Dolorosa. Se arremolinan en las calles una multitud que nos mira absorta. Pese al gentío, abrumador y variopinto, el recogimiento es sublime. 

    Quieto, inmóvil nazareno soy, en medio de una calle habituada a la hostilidad de las prisas, al impersonal urbanita que las puebla y al ruidoso devenir diario capitalino. Hoy todo eso cambia, desaparece, se torna benévolo y deja paso al silencio, a la calma y mesura, para que nos podamos envolver en la soledad de los pensamientos más personales, más íntimos, en busca de la esencia misma de nuestras creencias.

     El suave terciopelo que acaricia mi cara, me lleva a una mezcla de paz y agobio difícilmente descriptible, siendo este y en este caso, el mejor escudo para apartarme de la masa que nos contempla asombrada. Gentes desconocidas que escudriñan e intentan fotografiar móvil en mano nuestro anonimato y que no se si entienden algo de lo que ven, si les alcanza para que esta catequesis callejera les muestre el camino, la verdad y la vida.




Foto: Rodolfo Robledo

    Cada uno lleva las cosas como quiere o puede; yo lo hago en mi verdad, en mi penitencia del sofoco, no pudiendo ver, al llevarlo a mis espaldas, la cara morena que más me gusta, cobrando así las cosas todo el sentido. Esta es hoy mi penitencia.

     Escucho a lo lejos el golpeo de un martillo y la voz quebrada de un noble capataz. Dejo que la emoción recargada durante un año de larga espera invada mi alma. Suenan los primeros aplausos que no son para mí, pero que siento como propios. 


     Y se hace la gloria visible y se encogen los corazones más duros. Es un instante precioso y preciso, estamos en la calle de nuevo.






“Sangre gitana, mi lirio cale,
¡ay nazareno que al calvario vas!,
el hijo de Dios,
ay Señor Dios ten piedad de mi.

Entre claveles y sangre padre Jesús,
redimiste a tu pueblo,
moreno de verde en una fragua y fuego,
al que brioso y valiente levantan todos tus costaleros,
mientras al fondo clavan las cornetas lamentos al cielo....."

(Al Gitano de San Jerónimo)


El Nazareno, por Carlos Elipe

jueves, 22 de marzo de 2018

LA SEMANA SANTA DE MADRID EN IMÁGENES


Especial fotográfico de la Semana Santa en Madrid Capital con imágenes de Rodolfo Robledo.

  En esta ocasión he creído oportuno, para ir abriendo boca de lo que vamos a ver durante los próximos días, recordar en imágenes, anteriores Estaciones de Penitencia en Madrid capital, usando para ello la base documental de Rodolfo Robledo.



  He ordenado las fotos por corporaciones y día de salida, donde, "pinchando" en cada una de las siguientes imágenes, se puede acceder a cada galería fotográfica.

    Como he explicado antes, lo que hace único este especial fotográfico, es que todas las imágenes son el fruto del trabajo de una sola persona, Rodolfo Robledo.

  Todas estas, otras fotografías y demás trabajos publicados por Rodolfo Robledo se pueden encontrar en su cuenta de flickr: www.flickr.com/photos/fotocofrade/


             


Todas las imágenes son propiedad de Rodolfo Robledo, quedando totalmente prohibido la descarga y el uso de estas sin su consentimiento expreso.



  Además y para que el especial sea más completo si cabe, ya que no "estás todas las que son", añado dos galerías más, una con la Hermandad del Perdón de Vallecas con imágenes de Luis García del Águila y otras de la Hermandad del Divino Cautivo con fotos cedidas por la Hermandad.

      

miércoles, 21 de marzo de 2018

MADRID 2018 - CIUDAD DE SEMANA SANTA

  Estamos en la semana que desemboca en el Viernes de Dolores del año del Señor de 2018, día en el que se da el pistoletazo de salida en nuestra capital a los actos centrales de las corporaciones penitenciales madrileñas, sus procesiones. 

  Deseando que los próximos días, donde rememoraremos la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo sean de gozo pleno para todos, os queremos presentar una pequeña contribución a la Semana Santa Madrileña en forma de cartel, en un trabajo realizado por Rodolfo Robledo y Carlos Elipe.




El cartel es propiedad de Rodolfo Robledo y Carlos Elipe, estando totalmente prohibido su uso, sin su consentimiento expreso.

martes, 20 de marzo de 2018

"AL RUIDO DE LA HORQUILLA" POR ELÍAS PARAMIO FERNÁNDEZ

  Para hoy martes veinte de marzo, el martes previo a la Semana Santa 2018, cuento con la inestimable colaboración de mi amigo Elías Paramio Fernández, andero del paso de María Santísima de los Siete Dolores, para contar como se vive desde dentro, bajo el varal, el Viernes Santo Madrileño realizando la Estación de Penitencia en la Real Congregación de Esclavos de María Santísima de los Siete Dolores, Santísimo Cristo de la Agonía y Descendimiento de la Santa Cruz.


Elías Paramio Fernández


Elias, de corazón, muy agradecido por tu colaboración, que hace mejor este blog.



Cartel Oficial del Viernes Santo 2018 en la Hermandad de los Siete Dolores

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 AL RUIDO DE LA HORQUILLA


  “Al ruido de la horquilla, paso a paso, tramo a tramo, no habrá Honor más grande que poder llevarte”. Así empezó todo hace justo 7 años. Desde ese momento prometí a la Virgen un compromiso mayor, de más sacrificio y entrega, de seriedad y constancia, de devoción y honor, como es el ser andero.



  Y es que la Virgen engancha, te hace sentir especial, es algo difícil de explicar con palabras. Con sólo una mirada, ese gesto de amor infinito e inmenso corazón consigue cautivarte. Muchas veces no somos conscientes, pero Ella siempre carga con nuestros problemas y sufrimientos, lucha de nuestro lado y nos escucha en todo momento. 



  Por eso, como bien dice nuestro capataz, nosotros somos fans de la Virgen, y presumimos de Madre porque no hay amor más grande y mejor manifestado que el suyo. 



  El andero guarda la responsabilidad más grande que es dar a conocer a la Virgen, cumpliendo con ello los 365 días del año, aunque sí es cierto que nos preparamos de forma muy especial para la Semana Santa y más concreto aún, para nuestro día grande, el Viernes Santo madrileño. 



Anderos de Mª Stma. de los Siete Dolores. Foto: Rodolfo Robledo.

  Y es que empieza el año y aunque queden varios meses antes de la Semana Santa, la cuadrilla de los Siete Dolores de Madrid, se organiza en sus varales para empezar a ensayar. Se notan los nervios, las ganas de volver a ver a todos los compañeros juntos y compartir varal un año más, la impaciencia por arrimar pronto el hombro y enseñar a los nuevos el paso a llevar. Las “discusiones” por la altura y la colocación en el costero con las que pronto acaba el capataz dando una voz sin necesidad de llamador. Domingo tras domingo, igualá tras igualá, ensayo tras ensayo, pones todo tu empeño y buena voluntad, porque la Madre del Cielo merece la mejor levantá.


  Llega el Día, la hora, el pueblo de Madrid espera expectante a ver la salida de la “Guapa de Santa Cruz” -que así muchos la conocen- Nos colocamos todos al varal, seguimos las órdenes del capataz y a golpe de llamador, metiendo el hombro a pleno, la Virgen echa a andar, suena la banda. El paso poco a poco asoma por el portón de Santa Cruz, y acompañada con el Himno Nacional, primeros aplausos, emoción y lágrimas, y es que cuando procesionamos con la Virgen, cada uno guardamos algo que ofrecerle o por lo que pedirle perdón, no estamos debajo del paso en vano. Avanzamos por las pedregosas calles del viejo Madrid, llevamos a todos en el corazón, sobre todo a los que ya no están con nosotros. Llueven saetas con gran devoción, de esas que le ponen a uno los pelos como escarpias, ofrecemos levantás siempre de forma especial, llegando al cielo. 


Mª Stama. de los Siete Dolores, Viernes Santo 2018. Foto: Rodoldo Robledo.



  Entramos en Carboneras, prácticamente agachados, llega el gran respiro, la bendición del Pater y los cantos de las hermanas. Toca volver a la calle, parte de los madrileños aún espera a la Virgen. Tras una breve chicotá, llega el momento más emocionante de toda la estación, el Encuentro en la Plaza de la Villa con el Cristo de los Alabarderos. La plaza rebosa de gente, se hace silencio, la luna cae sobre la plaza, la Virgen espera a su Hijo, que llega acompañado por la mejor escolta. Mecemos e inclinamos a la Virgen frente al Señor como signo de respeto máximo. La estación continúa para ambos, avanza por delante el paso de nuestro Señor y detrás nosotros con la Virgen. 



  Queda el último tramo, Plaza Mayor, llenos aún de emoción por ver como en cada rincón el paso es recibido por el pueblo de Madrid. Se nota ya el cansancio, la Virgen nos inspira y da fuerza para que nadie quede sin rezarle a su paso. 



  Una vez atravesada la Plaza Mayor, llegamos a casa alegres de haber ofrecido lo mejor por una Madre que está en todo. 



 Elías Paramio Fernández.





Elías Paramio portando el Estandarte de su Congregación.


Oscar Costa, Carlos Elipe y Elías Paramio.

lunes, 19 de marzo de 2018

PREGON 2018 EN JESÚS NAZARENO - MEDINACELI


  El sábado diecisiete de marzo de 2018 en la Basílica de Jesús Nazareno de Medinaceli, tuvo lugar el acto de exaltación de la Semana Santa en la  Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

                  


  El acto fue pregonado por mi amigo y hermano D. Juan José Granizo Martínez, acompañado en la parte musical por la Banda Sinfónica La Lira de Pozuelo, que para la ocasión interpretó un monográfico de marchas procesionales compuestas por D. Abel Moreno, que tuvo a bien, estar presente y dirigir a la banda durante la interpretación de seguramente su marcha más famosa, "La Madrugá".

                      


Para rematar el acto, al Archicofradáa nombro a la banda de La Lira como Esclava de Honor.


  Tengo la fortuna de contar con el original del pregón ejecutado por Juanjo Granizo y que publico a continuación. Además y para completar este artículo cuento con un nuevo trabajo fotográfico de Rodolfo Robledo.





A ver esa banda buena que tengo, que quiero una marcha para empezar a rezar por las calles con el señor de Madrid…
¡Vámonos Maxi! , ¡A la voz del capataz ¡
Marcha de procesión: A la voz del Capataz
Saludo y presentación

Padre Director Don Benjamín Echevarria, Fraternidad Capuchina de la Basílica, Representante de la Casa Ducal de Medinaceli, Vicehermano mayor de la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Representantes de las cofradías, hermanos y amigos que esta tarde nos acompañáis:
Paz y Bien.



Estas primeras palabras son de agradecimiento a la Archicofradía de Jesús de Medinaceli por confiar en La Lira de Pozuelo la realización del pregón de Semana Santa de este año coincidiendo con su proclamación como Esclava de Honor de esta gran hermandad.
Agradecimiento que también hago mío, ya que a propuesta del Presidente de la Lira de Pozuelo,  se me ha encomendado la redacción y locución de la parte hablada del mismo.
Espero que el Espíritu Santo me ilumine para estar a la altura de tan alta ocasión.
Quiera dedicar estas palabras a una persona muy especial: a mi padre que hoy cumple 79 años, a la familia de la Lira de Pozuelo, los que han sido, los que son y los que vendrán y a todos los devotos de Madrid y Pozuelo de Jesús de Medinaceli. ¡Va por vosotros!
Conozco a la Lira desde su fundación en 1990. Fui su secretario y presidente y aunque ahora, solo soy un socio más, la sigo en sus  procesiones con el mismo cariño que le dediqué cuando era directivo.
Así llevo unidas estas dos pasiones que son la música y las cofradías. Con la banda, tras los pasos, vivo nuestra Semana Santa desde una tribuna de lujo.
Y de su mano empecé a tratar en profundidad a esta archicofradía,  piedra angular de nuestra Semana Santa, a finales de dos mil doce cuando ella llamó a las puertas de nuestra banda,  para confiarnos la música del paso del Señor, nada menos.
Y no hubo mucho de que hablar, por que todos queríamos lo mismo: la mejor música. Aunque la Lira de Pozuelo es una banda sinfónica y lo habitual, para un paso de Cristo, es acompañarlo con otro tipo de agrupaciones musicales.
Pero siempre se nos dejó claro que este Jesús Nazareno de Medinaceli debía ser distinto.  Si alguien en el mundo puede serlo, es precisamente esta hermandad y su sagrado titular.
Y aquí estoy yo, para refrendarlo.
Medinaceli fue la primera gran hermandad madrileña en confiar en nosotros.  Con entusiasmo nos esforzamos en hacer música a lo grande.  Nos subimos a hombros de un gigante, y de su mano, la Lira de Pozuelo se ha convertido en el referente de la música cofrade de la capital.
Ya en esa primera reunión, metidos al calor de una cercana taberna, recordamos que tiempo atrás Jesús de Medinaceli y Pozuelo se habían cruzado en la historia.
Como es sabido, finalizada la guerra civil, la imagen del Señor fue repatriada desde Suiza, llegando por ferrocarril hasta la estación de Pozuelo de Alarcón.
Allí fue recibida oficialmente en suelo español con los honores oportunos, siendo trasladada - en reservado-  a la iglesia de la Encarnación de Madrid a donde llegó en la madrugada del 14 de mayo de mil novecientos treinta y nueve.
Setenta y cuatro años después, Pozuelo de Alarcón, representado por la banda de música de la Lira,  y Jesús de Medinaceli volvían a cruzar sus caminos.
La banda se intentó estrenar el viernes santo de dos mil trece, pero a pesar de las veinte docenas de huevos que llevé al convento de Santa Clara – ahí es nada- un chaparrón obligó a suspender la salida.
Al pronto, se improvisó un besapié. En este altar mayor formó toda la banda.  Y Jesús se situó en una peana, al nivel de la basílica, justo delante de los músicos.
Mientras que el pueblo de Madrid pasaba ante Él, fuimos interpretando una a una todas las marchas del repertorio.
Parecía como si nuestro Señor Cautivo dirigiera la banda situado entre los músicos … y así me encontré con el protagonista que vertebra esta historia.
Cara a cara. Sin distancias, sin alturas: mirándonos a los ojos.
El recuerdo de ese inesperado encuentro ha sido la inspiración con la que se ha cincelado este pregón. He tenido que rebuscar entre mis primeras vivencias de hermandad para encontrar el paño sobre el que bordar sus letras.
Y lo adornaré con la seda roja de la música de la Lira de Pozuelo.
Decía el compositor ruso Igor Stravisky que la música no solo alababa a Dios, si no que era capaz de alabarle mejor que la  arquitectura de un templo, mejor que toda su decoración.
Pensaba este hombre universal que el arte de la música es el ornamento más grandioso de la Iglesia.
Nosotros también lo creemos.
Por que pasarán los siglos y se hundirán estas bóvedas, pero nos quedará la música.
En la grandiosidad de una catedral o en la sencillez de una capilla  siempre podrá llevarnos a Dios la música.
Y en nuestras calles, consigue hacer hablar a las imágenes que andan sobre los pasos.
En este pregón he volcado las vivencias de un madrileño que vive su pasión por la música y las cofradías, siempre desde detrás de los pasos, siempre acompañando a la Lira.
Por eso, la Lira de Pozuelo pondrá música en las palabras y mi voz dará la palabra a la música, en un pregón que así se desgrana:
De música y de palabras
temblor del aire estremecido
caricia de terciopelo en el oído
lengua que a todo hombre alcanza
De sentimientos y pentagramas
de frases que brotan frescas
volando raudas como saetas
y de notas que se clavan en el alma
Oirás clarinetes que cantan
agudos trinos de trompetas
saxofones de voz serena
y tambores de piel curada
Será la palabra del hombre la que rece
lo que la música a expresar no alcanza
y cuando la voz se quede sin habla
la música le entregará su alabanza.

Decía San Francisco que había que predicar el evangelio en todo momento, y cuando fuera necesario, utilizar las palabras.
Y es que a veces la música explica mejor que las palabras algunos misterios.
Hay una Virgen que nos ha dado un río de poemas
para decir como llorar con risa y como reir con pena
el misterio de una cara que embruja al que la ve de cerca.
Pero mejor lo entenderás, escuchando la partitura de Macarena



Marcha de procesión: Macarena

El regreso a la infancia

Toda historia tiene un principio. En el génesis de ésta que llevo escrita, antes de la música, está mi madre que me enseñó la fe.
Y tras ella, mi abuela que me dio lo mejor que tenía. Por aquellos años ella vestía a la Virgen de la Consolación, patrona de la villa de Pozuelo y allí empecé a aprender, esas cosas que hoy son la razón de ser de una vida: la vivencia de una hermandad, el amor por una Virgen, que me ha mantenido siempre atado al amor a su Hijo.
Haré lo que Jesús me diga, por que Ella me lo ha pedido.
Ya en aquella iglesia donde mi infancia discurría, había un señor prendido, con un escapulario azul y grana. Había un Nazareno cautivo que me miraba.
Allí descubrí también quien era ese cautivo del que en Madrid todo el mundo habla.
Y recuerdo aquellos días como un tesoro, con el que quizás un día, pague el rescate de mi alma.
Por eso estas palabras son para ponerme otra vez en los ojos de ese niño, que pasados los cincuenta, todavía sueña con la plata y los cirios, con los faroles de vidrio…. y aún conserva la mirada de asombro de un chiquillo.
Vuelvo a un viernes de marzo de mi infancia, cuando el frío invierno se ha quebrado pero aún no ha roto la primavera.
Es el barrio de las Letras.
En una calle cualquiera.
Y hay una multitud de la que parte un susurro doliente.

Era el primer viernes de marzo
y en el barrio se oía el rumor.
Dime madre, que es ese ruido
que suena a un profundo dolor
No sufras ni temas mi niño
que no hay motivo para el temor.
Despacio me puso mi abrigo
y a la calle salimos los dos.
Era el primer viernes de marzo.
Y aún no conocía el dolor.
Yo caminaba de su mano
para aprender esa lección.
Vi en la calle una fila inmensa
de gente transida de pena
ojos cargados de emoción
de sufrimiento y aflicción.
Y con ella entré en la Basílica
donde se vertía tanta desolación
crisol donde se funde la angustia 
y se derramaba la consolación.
Deje pasar a mi niño
que es un momento Señor.
Deje pasar al chiquillo
que solo somos los dos.
Solo un instante, por favor,
deje pasar a mi hijo
que solo quiere ver al Señor.
Y así nos vimos por vez primera El y Yo.

Yo solo era un niño
y Él es el hijo de Dios
Amarrado, cautivo
coronado con el fiero espino
flagelado pero erguido.
Y es humano, ¡yo os lo digo!
Por que sus ojos buscaron los míos
y su voz me susurró al oído
Era el primer viernes de marzo.
Yo todavía era un niño
y ya sabía que era el dolor
Es un Cristo de ojos cansados,
cargado de sufrimiento
y cautivo por el amor.

¡ Cuanto le debe la Iglesia a sus mujeres! 
A esas madres y abuelas que nos enseñaron a querer al Señor y a la Virgen María, nos enseñaron el Padre Nuestro y las primeras oraciones.
Ellas son la tierra sobre la que germinan los cristianos, son el agua de primavera con la que brotan las vocaciones y el sol que anima las devociones.
Y cuidemos a esos niños, que son nuestro único y esperanzado futuro.
Cuidemos esas almas que crecen limpias y puras.
Que vengan a las iglesias, que llenen nuestras cofradías, que jueguen, que se aburran y enreden, aunque a veces nos incordien, pero que encuentren dentro de estas paredes el calor de una familia.
Traedlos a las procesiones, vestidlos de blanco, que lleven el incienso, los carbones,  que repartan lazos y estampitas, que entre tanto nazareno serio, su dulzura nos arranque una sonrisa.
Cuidad esas almas de cristal limpio,  guardar su inmaculada pureza tras una muralla de azucenas para que nadie mancille esa bendita inocencia. 
Y a la madre de mi señor, primera de todas las madres y madre de todos los hombres, a esa señora mía de los Dolores en su Soledad, no le sabría decir mejor palabra,  ni mayor elogio entendería que decirle con la música  “Dios te Salve María”.
Coge esta rosa limpia de devoción que ahora interpreta la Lira. 



Marcha de procesión: Encarnación coronada

CANTO A MADRID Y A SU NAZARENO

Con la historia de esta talla
¿Qué poema yo escribiría?
Nazareno de vocación capuchina
que alumbró la barroca Sevilla
para ser el consuelo y la guía
de una guarnición lejana
clavada en el norte de África
Testigo fue de asedios y batallas
hasta que llegó el triste día
de la derrota de los tercios de España.
Señor cautivo, que cautivo apresarían
con treinta monedas los trinitarios le rescatan
y que sus caminos en Madrid descansan

¿Qué historia yo contaría
Que no estuviera ya contada?
Que no fuera una letanía
Y al final no dijera nada

Cuando tejía este pregón, encontré un hijo tirando de la letra de una antigua saeta y con ella escribí estas veinticinco palabras que serán su trama:

No sé que misterio habrá
Que el que te ve, prendado de ti se queda
Ni sé que explicación tendrá
Para que Madrid tanto te quiera

Y con otra hebra que me rondaba la cabeza, de solo veintidós palabras, se hizo la urdimbre de esa tela:

No sabría decir Madrid
si no es Madrid nazareno.
No sabría hablar de ti
si no lo hago también de tu pueblo

Y con esas dos ideas este pregón se fue escribiendo entre Madrid y Cartagena, desde Sevilla a Pozuelo, en tardes de lluvia, y en algunas madrugadas en vela.   
Dos ideas, que se encuentran en la historia y que iluminan el presente.
Jesús  llegó a Madrid en las postrimerías del siglo diecisiete, cuando la monarquía de los Austrias se derrumbaba, asediada por las crisis, la peste y las derrotas militares.
En aquellos tiempos, la singular biografía de esta talla, cautiva de los moros y rescatada por los Trinitarios,  era una historia común en muchos hogares de España.
No causa sorpresa que su peripecia arrancara la devoción de nuestros antepasados empapados hasta los huesos en la fe cristiana.
Pero…  ¿Por qué Jesús sigue siendo, trescientos años después, bandera de esta ciudad?
¿Por qué sigue arrastrando una multitud renovada de devotos en estos tiempos tan desacralizados?
Podría ser por su impresionante escultura. Pero hay muchas imágenes que no despiertan más que la admiración de los entendidos y no la devoción de un pueblo.
Algo tiene esta imagen de Jesús, que te engancha, es verdad.
Pilatos presenta el nazareno al pueblo en la esperanza de que la turba se apiade de él.
Este es el hombre: Jesús ya ha sido flagelado. Su espalda está encogida por el cruel castigo y sin embargo, todavía tiene fuerza para seguir erguido.
Su tez es morena. Está sucia. La faz coronada de espinas.
La mirada vencida. Buscando el suelo.
Humildad, entrega, fatiga…
Y esas manos…. esas manos prendidas. Con esa diestra hacia ti extendida. No sé si entrega con ella la vida y si pide que les des la tuya.
Y esa pregunta te llena de desazón.
Cuando lo meditas entiendes la inmensa dignidad y entrega que todo El irradia.
La dignidad de un justo que tiene una misión que le costará su vida.
Y esa dignidad y entrega es donde Madrid  se refleja y se encuentra con su Cautivo.
La dignidad de un pueblo que también tiene una misión y un destino: ser capital de España. Y por cumplir esa misión,  Madrid también sabrá entregar su vida.
Un pueblo de labradores, del que nadie se habría acordado si no hubiera en él un alcázar clavado en el vientre de Castilla y una muralla de pedernal donde se escondía una Virgen que llamamos  Almudena.

Alcázar con hechuras de corte, gente  sencilla de pueblo
Madrid tiene el alma humilde de un San Isidro labriego
pero también tiene las letras de Tirso y los versos de Quevedo
la ciencia de Marañón y el arte de Claudio Coello
el coraje de Malasaña y el gobierno de Carlos Tercero.
Amparas al peregrino  y toleras la diferencia
das al parado un oficio y al estudiante su ciencia
eres misericordia y cobijo, amparo y madre benigna
capital de los españoles, mi pequeña patria chica

Somos la capital y es lo que toca.
Y unas veces ha tocado ser la cara y otras la cruz de España.
En estos trescientos años, Jesús y su pueblo han sufrido todos los vendavales de la política.
Nos han hecho forzados protagonista del devenir de la historia.
Así fue el dos de mayo, cuando el pueblo de Madrid cogió sobre sus hombros su cruz, y sobre su sacrificio España sentó las bases de una nación moderna.
Así fue durante la larga y atroz guerra civil que dejó a la ciudad sumergida en el mismo frente de batalla, arrancando al poeta aquellos versos, que tan bien dibujan la gente de la villa:

¡Madrid, Madrid que bien tu nombre suena!
Madrid, rompeolas de todas las Españas
la tierra se desgarra, el cielo truena
tú sonríes con plomo en las entrañas
Y así fue aquel once de marzo, en el más espantoso de los muchos atentados que han estremecido a los madrileños, cuando la ciudad entera lloró por sus hijos perdidos sin perder ni su grandeza y ni su calma.
Somos madrileños, y a veces, es lo que toca.
Y en todos esos peligros, la imagen de Jesús siempre estuvo con nosotros y con nosotros a todos ellos ha sobrevivido.

Madrid y su Señor son una misma sustancia
dos naturalezas fundidas en una sola ánima
Madrid puso el cuerpo, para que Jesús le diera un alma
y el Señor quiso hacer de Madrid su única morada
y Madrid le ha querido como hijo de sus entrañas.
Que no hay pueblo más grande, ni ciudad más con más fama
no hay urbe en el mundo como la capital de España.

Y allí donde llegara un madrileño, sembró la devoción a Jesús, en cuatro continentes: por las dos Américas, de Patagonia a la Florida,  desde África del Norte, hasta las Filipinas
De Finisterre a Tarifa, cientos de iglesias hay en España que tienen una imagen suya.
Aunque nuestra Semana Santa, solo tuviera a Jesús de Medinaceli, sería una de las más grandes que la cristiandad tuviera.
Y no es solo por esos viernes en que tu basílica se desborda de fervor y devoción por las calles de Madrid.
Por que si algo hace a nuestra Semana Santa única e irrepetible, es su procesión del Viernes Santo.
No hay palabras para proclamar lo que Madrid siente cuando este Jesús soberano llega a la Plaza de las Cortes.
No hay palabras y casi no hay ni música.
Al salir de la estrechura de la calle Duque de Medinaceli, se abre un Madrid grandioso y capitolino, de calles anchas y edificios nobles.
Madrid se muestra como ciudad, orgullosa y altiva.
La más preciosa esencia de nuestra semana santa, donde se condensa en una sola gota toda esa vivencia del pasado y presente de una capital en su penitencia,  es subir esa Carrera de San Jerónimo donde no cabe un alma.
Os digo que no hay banda en el mundo que tenga que abrirse paso en tan espeso silencio, ni que tenga que contener su emoción ante tan inmenso respeto.
Os digo que no hay banda en el mundo que haya visto eso.
Ni se ha visto nunca tan numeroso acompañamiento, ni un amor tan sincero.
Cientos de miles de almas, millones de lágrimas que confluyen en un mar de aguas mansas, donde sólo se oye el susurro de las plegarias arropado por el calor de nuestras marchas.
Desde detrás del Señor, según las notas se desgranan, vemos los labios que tiemblan y como los ojos se empañan y el amor de Madrid conmovido hasta lo más hondo de sus entrañas.
Vemos como al marcharse el Señor, le siguen con la mirada hasta que pasa la banda y la música se acaba.
Os digo que no hay amor en la Tierra como el que Madrid a Jesús le regala.

Solo Madrid podría hacerlo:
un millón de almas buscando consuelo
un mar de corazones que alfombran el suelo
al paso de su señor, Jesús el nazareno
Solo Madrid podría hacerlo:
tejer un palio con el azul de su cielo
callar el bullicio, con el morado silencio
cuando Medinaceli pasa ante su pueblo
Si lo ves entenderás este misterio
que se te quedará grabado con fuego
¡ Que Madrid es de su nazareno
por que Jesús se hizo madrileño!


Marcha de procesión: Hermanos costaleros


Marcha de procesión: Virgen de los estudiantes

Se pierden las notas de Virgen de los Estudiantes
que ahora alcanzan cuarenta años de aniversario.
Ocho lustros por las calles tocando el himno universitario
Gaudeamus igitur, alegrémonos pues, con la música radiante

Quiero dedicar unas palabras para rendir un homenaje a esta fraternidad capuchina, a nuestros monjes menores franciscanos, creadores de esta imagen y custodios de ella desde 1890.
El mundo que vivimos necesita a gritos ese espíritu de San Francisco, necesita volver a la Fraternidad y al sentido de la pobreza que ha impregnado la orden.
A la familia franciscana se le debe el impulso y apoyo a muchas de las cosas que hoy se han convertido en entrañables tradiciones, y que no son más que un intento de evangelizar al pueblo desde la cercanía respondiendo al carisma de la orden.
Así reconocemos a San Francisco como patrón de los belenistas y con su impulso se han generado docenas de hermandades y cofradías, de penitencia o gloria por toda España.
Que callen las palabras, por que la más hermosa de todas las alabanzas será escuchar, la partitura de Soledad Franciscana
Dedicada a la Soledad de San Buenaventura, que en Sevilla es venerada. 


Marcha de procesión: Soledad franciscana

LAS TRES PETICIONES
Música de capilla

Dice una tradición,  que cuando se viene a ver a Jesús de Medinaceli hay que pedirle tres cosas.
Y de las tres, el Señor hará que una se cumpla. 
Este pregonero cumplir quiere esa tradición
y hacerle tres ruegos a su Señor nazareno.
Tres penas que llevo guardadas en una cajita de nácar
donde guardo las espinas que todos los días se me clavan.

Tres saetas que me atraviesan el pecho
como las que lleva mi querido San Sebastián
que triunfante está en el cielo 
.
La primera es la más profunda, la que más sangra,
la que llevo clavadita en el medio del alma:
Por los cristianos perseguidos,
por los que sufren burla, desprecio y castigo
no olvides que Tú también sufriste el exilio
camino de Egipto cuando solo eras niño.
Por todos ellos Señor te pido
Que no les falte el consuelo, ni  el pan y ni tu gracia.
Que al llegar la noche tengan el merecido auxilio.
Que no se les rompa la fe, que no pierdan la esperanza
abre las puertas del cielo a los que sufrieron el martirio.

El segundo ruego que te hago Señor
es por tu ciudad y por tus vecinos:
te pido por Madrid y por los madrileños,
que no perdamos la humanidad y el respeto.
Que vamos mirando pantallas y lo importante no lo vemos
ni damos los buenos días, ni al vecino conocemos
danos la gracia de volver a ser ese pueblo
castizo, cordial, amable y pinturero,
Danos la justicia, la paz y el sosiego
que siempre vamos con prisas, como si se nos acabara el tiempo
Danos Señor, salud,  lo primero,
que habiendo salud sobra todo el dinero.
Danos Jesús la alegría, de disfrutar del azul de su cielo
danos a todos trabajo, hijo de San José Obrero
un salario digno y un digno techo
Cuida de los niños, de las mujeres y de los abuelos
protege al débil, al que no tiene casa, a los enfermos,
Danos la fortaleza, de ese alcázar viejo,
que fue origen de esta villa y su guardián en otro tiempo
Que seamos como el agua de brota de nuestro suelo:
alivio para sed, refugio para el viajero.
Sigamos dando de convivencia buen ejemplo,
que seamos, de los hombres libres, su espejo
No abandones a tus madrileños,
Jesús de Medinaceli, mi nazareno

Y el tercer dardo que llevo es mi pasión y mi alegría
mi luz, mi devoción, mi pena y mi risa
mi gozo, mi desazón, es mi noche y es mi día:
Por los que hacemos la Semana Santa de esta villa

Por las hermandades, congregaciones  y cofradías,
por esas bandas que nos emocionan con su música
por esos hermanos que acompañan a su devoción querida
por los costaleros y anderos y las damas de mantilla
Los que arman los pasos montando la candelería
los que limpian el metal , trabajando en la priostía.
Por los capataces y los acólitos, los que inciensan la canastilla
por los que se bregan los cultos en las sacristías.
Por nuestros consiliarios que con esfuerzo nos iluminan
Señor que a todos amparas bajo tu misericordia infinita:
Te pido por la unidad de esta iglesia que hacia ti camina
que tengamos generosidad y grandeza de miras
Que seamos paz para las guerras
el cirio que alumbre a la fe verdadera
fundido en Caridad, como se derrite la cera.
Que llevemos esperanza a los que desesperan

Música de capilla


Presentación de Abel Moreno y la Madrugá
Hay partituras que encierran un duende,  que cuando se tocan en la calle hacen brotar la magia.
Así pasa con esta marcha, que Abel Moreno estrenara ahora hace cuarenta y un años. Una música dedicada la madruga de Sevilla, pero que se han hecho un clásico de todas las madrugadas. Con esta marcha regresa Jesús a la basílica, en la calle Duque de Medinaceli y con ella, saldrá este año del templo.
Ya sabrán ustedes que me estoy refiriendo a la Madrugá.
Que en estos siete minutos que vienen escucharemos como suena el silencio en la noche cerrada, lenta cadencia de un paso marcado con la campana.
Y veremos como hablan las dos Esperanzas, que se encuentran por las calles antes de que rompa el alba, con el contrapunto del clarinete susurrará la Macarena y con el saxo bajo, hablará la de Triana.
 Que coja la batuta el padre que trajo al mundo esta partitura tan afortunada. En este templo señero donde se condensa el Madrid verdadero,  El Teniente Coronel Don Abel Moreno, dirigirá la Lira de Pozuelo, interpretando La Madrugá. 

Marcha de procesión: La Madrugá


EXALTACION DE LAS ANDAS

Apuro estas últimas palabras para regocijarnos con una buena nueva:
¡Hace setenta y cuatro años que Madrid quiere tocar la gloria!.
Los mismos que Jesús lleva sin salir a sus calles en andas.
Y no es que en ese tiempo la imagen procesionara, por así decirlo, descalza, por que el magnífico paso que tallara Francisco Palma Burgos no es precisamente una parihuela.
Ya quieran muchos tener la mitad de esa montaña espléndida.
El trono de Jesús ha estado a la altura de la devoción que arrastra la imagen que va sobre ella y es el del tamaño necesario para el grandioso escenario por el que discurre esta procesión donde solo cabe decir aumentativos.
Solo le faltaba una cosa al Señor de Madrid para colmar el gusto de sus esclavos. Para rozar el delirio. Solo una que este año se hará realidad.
Al besar su pie cada año hemos pedido, en lo secreto, dejarle también los nuestros, para llevarle a todos los rincones de su ciudad.
Nos faltaba cargar su dulce peso, y hacerle la cruz liviana
quería Madrid mecer tanto dolor y aliviar la pena amarga
ver el bamboleo de la túnica al viento de la madrugada
Nos faltaba hacer de tu senda, nuestra oración y alabanza,
Queremos verte como el Señor de las bienaventuranzas,
como ese carpintero humilde que los caminos anda.
¡¡¡ Nos faltaba buen Jesús verte salir en andas!!!.
Este año por fin, se cumplirá esta esperanza,
¡¡ Y será lo más grande que viera la capital de España!!

Ver a Jesús en su trono, sobre cien anderos con raza,
con el corazón encendido por la música de la banda.
Una centuria de vidas, ardiendo en una sola llama
Un solo corazón que latirá a la orden de la campana,

Un anhelo que con constancia por fin se ha realizado
Gracias a los que entendieron que el momento ha llegado
que Madrid necesitaba dar por fin ese paso.

Por que este agua que viene, será como agua de Mayo,
Será alivio, como viento fresco de una noche de verano
Será como un abrigo, en una ventisca de marzo
Como vino, que alegra los corazones cansados

Gracias a la fraternidad capuchina por este precioso regalo
Gracias, desde lo más hondo, a ese vice hermano
Gracias a todos, os lo digo con el corazón en la mano
Manuel, chiquillo, ¿nunca te han pitado los oídos por la mañana?:
¡Era el clamor de los madrileños para sacar a Jesús en andas!.

Gracias a todos, gracias os da el pregonero,
que mi voz es la voz de sus devotos del mundo entero
que mis palabras son las del Madrid cofradiero.

Y ahora, a vosotros os digo:
capataces, contraguías, anderas y anderos,
aguadores, pertiguero, esclavos y nazarenos,
al director y a los músicos de la Lira de Pozuelo,
¡ Llevad un paso bonito ! ¡ llevadlo sin miedo!
Llevadlo con orgullo por que lleváis al rey de los cielos
Buscad un nuevo estilo, que sea muy madrileño
.
Cargar bien ese hombro y empujadlo con ganas
Empujadlo con un corazón y una sola alma
el Alma de una corte que sabe vestirse de gala,
el alma de una villa con hidalguía castellana,
el alma de un requiebro, castiza y chulapa

Llevad un andar elegante, con gracia, y salero
siempre adelante, sin prisa,  con el paso lento,
oración de los pies con cadencia de rezo,
que tenga chispa y sin embargo, sea serio.

Y que no se me olviden esas anderas.
Señoras: mi homenaje, mi respeto.
Sois las hijas un pueblo que tiene la elegancia de una reina y el coraje de Manuela Malasaña.
¡Ole por estas anderas buenas!,
¡Que os vais a poner a Madrid de montera
 cuando salgáis a esas calles, andado con tan buenas maneras!.
¡Se va a venir Madrid abajo, cuando a vuestro paso
del negro asfalto broten violetas y nardos!.

Y así lo pienso y así os lo digo: que después de este viernes santo, Madrid ya nunca será el mismo.
Cuando salga el Señor a sus calles, sobre este inmenso bajel, apoyado en los hombros de sus hijos, Madrid ya nunca será el mismo.
¿Pero como va ser lo mismo…?
Si al llegar al parlamento los leones guardarán silencio, ante el soberano regidor de los cielos.
Tendrían que cambiar las leyes, para que digan bien alto, que Jesús es vida y camino.
Habrá que cambiar las leyes y no sé si habrá que cambiar el catecismo, donde diga que este Jesús de Madrid es el verdadero Jesús por que es el más querido,
Así os lo digo.
Que no puede ser lo mismo empujar que subir la Carrera con brío, que la calle se abra ante tanto tronío.
Subid la cuesta, anderos, subidla con fervor, que el sol se pondrá pronto, que la noche promete frío y vosotros la llenareis de calor.
Pero ya nunca será lo mismo,  por que al andar del Señor, habrá un trémulo temblar de lirios, por que a cada paso el terciopelo llorará estremecido.
No será lo mismo, escuchar a la banda, marcar el paso y el que Él lo marque al unísono.
Llevadlo a la puerta del sol, donde empiezan todos los caminos, llevad el paso templado, que Madrid ya le espera rendido.
Alcanzad pronto las Calatravas, donde la calle de Alcalá se hace una avenida ancha y entre enormes arquitecturas se abre el escenario de un drama.
El drama de Jesús y su Madre, que se encuentran cuando la noche todo lo abraza.                  
Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo  y  Nuestro Padre Jesús Nazareno 

Una madre, un hijo. Y un sentimiento.
Una mujer valiente,  y un hombre que sufre tormento
Que dolor más atroz y que dulce será ese momento,
Ya nunca será lo mismo, cuando se crucen esas miradas,
y hablarán con la música que brota del pentagrama
meciéndose a la vez con ternura desbordada
fundiéndose madre e hijo con los sones de la banda.

Ya nunca será lo mismo cuando vuelva cansado ese Jesús peregrino,
a su iglesia del Prado, a su convento capuchino.
la túnica cubierta del polvo del camino
y las manos vacías, por que todo ya lo ha ofrecido

Volverá Jesús a buscar el portón de su basílica
y  la pena se hará honda, por que llega la despedida
Se viene sobre nosotros una sombra negra y oscura
y Lira romperá a llorar, como ella sabe tocar, Mi amargura,

Bajarán dos ángeles de Murillo con voz de metal
Y las lágrimas te brotarán, como perlas de cristal
Dos saxofones, que con dulzura te llenarán de paz
certeza de que el domingo el Señor resucitará.

Marcha de procesión: Mi amargura


Guardando al Señor. El tramo final.

Cuando llevéis al Señor camino de ese arco estrecho
Jesús le dirá a San Miguel, a su arcángel más guerrero:
Miguel,  tráeme deprisa papel y lapicero
y apunta uno a uno los nombres de mis anderos.
Que después vendrán muchos, pero estos son los primeros.
Apunta a todos, de uno a otro costero,
y no te olvides de los contraguías y de ese capataz bueno

Y el arcángel guardará esa lista en su coraza
hasta el día que vuestra vida extinga su llama
cuando el ángel pese las buenas obras en su balanza
decidiendo el destino de todas las almas.

Y por su misericordia, ese leve papel
pesará lo que treinta monedas de plata
y hará que se incline el fiel
del lado de la gloria y la esperanza.

Y el ángel de Dios proclamará a los cuatro vientos:
¡“Este fue uno de aquellos anderos
que cargaron al Señor de los madrileños!”
Y le dirá deprisa a San Pedro
¡ Ven corriendo, que lo digo y te lo ordeno!:
 ¡ábrele a este hombre las puertas del cielo!
Prepara un agasajo postinero
que venga una banda buena, como la Lira de Pozuelo
y que toquen “Estrella Sublime” y “Campanilleros”
Que se acabó la pena, que ya no habrá sufrimiento.
y  que suban deprisa al trono entre los luceros

Les recibirá la Virgen con un escapulario nuevo
por que ya no seréis esclavos, si no hombres libertos
El Señor les mirará los ojos, les mirará sonriendo
les cogerá de su hombro, donde llevaron su peso
perdonará sus pecados, con la sangre del cordero
y les llevará con El, donde el azul es eterno.
Por que habrá muchos: pero ellos fueron los primeros.

Pero antes os queda un último esfuerzo,
solo os queda sufrir ese último momento
el de llevar al Señor al cobijo del templo
solo entrará Jesús con su centuria de anderos
por que ese portón se cerrará tras ellos
y desde la calle esa otra centuria de Pozuelo
tocará con orgullo sus cien instrumentos
el último homenaje a Jesús de sus madrileños
las últimas notas que te hincharán el pecho
rompiendo la noche con un noble sentimiento
con esa marcha Real,  que es oración y  respeto.

Himno nacional de España (Marcha Real)


Juan José Granizo Martínez
17 de marzo de 2018.