Querido Hermano,
Por mis
responsabilidades estos últimos años en la Hermandad, he podido conocer, he
asimilado, y te garantizo que me ha calado la historia de nuestra Hermandad.
Además he tenido la gran suerte de poder vivir y aprender la
Hermandad rodeándome de personas que son la historia viva, como Manuel Amores y
María, de Paco Aparcero o Mª José Sallago, de Juan Ignacio Migens, y por
supuesto de Julio Cabrera, que en muchos de los casos son ya
de mi familia.
Y podría seguir añadiendo una larga lista de gente como,
Gabriel Risquez, Jesús Gabriel García Ocaña y Chon, Jesusito Serrano. Incluso
costaleros como David Antúnez, Francisco Pulido, o del eterno Secretario Miguel
Izquierdo que tanto me ha contado y enseñado; en fin, personas de todos
conocidos de los que he “mamado” la Hermandad.
Así que en estos años creo haberme formado una idea de dónde
venimos y de quien es cada quien en la Hermandad.
En el Cabildo General de Hermanos del pasado domingo cinco
de junio, al que no acudiste, se lanzaron interesantes reflexiones en voz alta
sobre la no presentación de candidatos a Hermano Mayor. Como seguro que sumando
todas las reflexiones encontraríamos la solución, aquí va la mía, mi explicación
o en mi opinión, de una de las causas de la actual situación.
Creo que en la vida diaria de la Hermandad nos falta una
generación de hermanos. La generación de
hermanos en la que usted está incluido. Generación que trabajando para su
Hermandad, hoy día podría formar un
gran Cabildo de Oficiales.
Generación que rondaba los veinte cuando sus mayores
fundaron nuestra corporación, personas que con más de quince años de antigüedad hoy
rondan los cuarenta y empiezan a pintar canas. Hermanos que no participan hoy en día
de la Hermandad en nada. Y participar no
es ir el Miércoles Santo a la procesión y el resto del año ir dándole al me
gusta en facebook y opinar lo bien que se hacen las cosas. Participar es ir a
la Casa de Hermandad y vivirla. Disfrutar y colaborar de lo mucho que nos
aporta la Hermandad cada semana, cada mes.
Sinceramente veo a un Juan Ignacio Migens, que representa
perfectamente a esa generación de la que te hablo, solo, muy solo. Y piensa si
él sería o no un buen candidato para serlo; miembro del Cabildo o lo que él
quisiera, digo.
Y en verdad el problema es que ni yo mismo, que tengo esos
años, tus años, puedo pedirte o
reprocharte nada, porque yo mismo me veo obligado a dejar mis
responsabilidades, y no precisamente porque quiera. Quien soy yo para pedirte
nada.
Podíamos leer en un acertadísimo artículo de uno de nuestros
últimos boletines: “QUE PUEDES HACER TU, POR TU”. Al final va a resultar tan sencillo, como que cada uno
de nosotros valore ese que puedes hacer tu, por tu Hermandad, que lo sopese y lo haga.
Pero sobre todo quiero que tu reflexiones y que ayudes a que no se
vuelva a perder una generación de hermanos, la que ahora ronda los veinte años,
representada mejor que nadie, por ejemplo, por Iván Cabrera y todos los que le
rodean. CUIDÉMOSLA, enseñémosla y protejámosla.
Creo firmemente, que alguien como Iván será un grandísimo
Hermano Mayor dentro de veinte años, claro, si entre todos somos capaces de
hacer que siga teniendo esa sensación de cómo en su Hermandad, en ningún sitio.
Y ¿cómo? Me preguntas. Fácil. Por ejemplo, acudamos nosotros mismos y con nuestros hijos a sus cultos, a su San Juan Evangelista, a su Cruz de Mayo, a sus talleres y sus actos, que siendo sincero conmigo mismo y mal que me pese generalizando, hay que reconocer que no vamos casi nadie. Arropémosles todos y siempre.
Y ¿cómo? Me preguntas. Fácil. Por ejemplo, acudamos nosotros mismos y con nuestros hijos a sus cultos, a su San Juan Evangelista, a su Cruz de Mayo, a sus talleres y sus actos, que siendo sincero conmigo mismo y mal que me pese generalizando, hay que reconocer que no vamos casi nadie. Arropémosles todos y siempre.
Hermano, me despido de ti, con un fraternal abrazo,
Carlos Elipe Pérez
Hno. 272

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