Este blog está abierto a quien quiera colaborar en el. A todo el mundo le digo lo mismo, que está invitado a escribir lo que considere oportuno, sin cortapisas, con la única condición de que se firme lo que se escriba.
Así, en estos términos tan sencillos, me envía un texto que nos permite reflexionar sobre nuestra condición de cristianos y que me apetece publicar, Dña. Macarena D'Ocón Álvarez de Linera a quien conozco por ser la presidenta de la Corte de Honor de Sta. María la Real de la Almudena.
Muchas gracias Macarena.
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P.d. nota añadida el
martes once de julio de 2017. Tras el lamentable acontecimiento sobrevenida
a Dña. Macarena, he creído creo necesario añadir la siguiente nota:
La
colaboración fue pactada con Dña. Macarena en una pequeña conversación
mantenida entre ambos en la tarde del domingo once de junio en la sede de DELEJU.
El texto fue enviado y recepcionado vía correo electrónico el día siguiente,
doce de junio. Fue editado, maquetado y programado para su publicación definitiva,
el martes veintisiete de junio. Desde ese día veintisiete y hasta su aparición
programada de manera automática el pasado martes once de julio en este blog, Dña. Macarena y
un servidor no hemos vuelto a tener ningún tipo de contacto, siendo totalmente desconocido
por mi parte el lamentable episodio de su "accidente" sobrevenido en la semana
previa del tres de julio.
Con estos datos, me sobrecoge de una manera increíble
lo que Dña. Macarena escribió para este blog en los días previos a su “percance”
y de como ella misma, sin saberlo y en
primera persona nos da una gran lección para poder afrontar lo que nos
acontece. Como católico en primer lugar y como simple mortal, he de
reconocer que llevo una semana rezando por ella, sin dejar de dar vueltas a su artículo, texto
que a primera vista me parecía muy simple de entender.
Tras pensar mucho sobre lo que Dña. Macarena
hubiera querido al respecto, lo que sus familiares, amigos y allegados puedan
pensar y sentir al leer su texto y sin pretender molestar a nadie, he creído
necesario, incluso es más, he necesitado el añadir esta nota a posteriori, contando la intrahistoria de como se fraguó la
colaboración, de lo que para mí ha supuesto la misma y por ende, volver a
reeditar y publicitar el texto para compartirlo con quien habitualmente lee el
blog.
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¿Qué tienen en
común?
En poco menos de un mes han sucedido
dos tragedias que han conmocionado a los madrileños y creo que a todos los
españoles.
Una ha sido el trágico accidente que ha
segado la vida de dos jóvenes estudiantes de bachillerato, con la vida por
delante, deportistas, llenos de amigos y esperanzados en un futuro que se abría
ante ellos.
Otra ha sido el asesinato a manos de un
terrorista fanático musulmán de un brillante joven economista, trabajador en un
banco, aficionado al skate que defendió como pudo, ¡con su vida!, a una chica
que estaba siendo agredida.
En ambos casos las familias han dado un
ejemplo de contención, seriedad, resignación y buena educación.
Ninguno de sus miembros han pedido la
dimisión del, pongamos, ministro de Industria por una posible mala revisión del
ascensor ni han salido en tromba a pedir la cabeza del jefe de la policía
londinense por la tardanza en identificar los cadáveres.
Han aceptado lo que el destino ha
puesto ante ellos.
¿Qué tienen en común estos tres chicos,
aparte de unas familias ejemplares, unos amigos envidiables y unas vidas
segadas? Pues ni más ni menos que unas firmísimas convicciones cristianas. Una
vivencia real de lo que significa seguir a Cristo y aceptar sus designios. Una
seguridad en la vida futura que Él nos prometió.
Si yo no creyera, que creo; si yo no
esperara, que espero; si yo no confiara, que confío, en lo mismo que ellos, me
harían reflexionar aún más de lo que he hecho. Pero como creo, espero y confío
en Cristo, en que Él es la verdad y la vida, lo único que puedo hacer es
encomendarme a ellos, que gozarán de Su presencia y recitar la jaculatoria que
me enseñaron de pequeña en el Instituto Veritas: San Pedro y San Pablo,
aumentad nuestra fe.
El resto está en Sus manos.
Macarena D'Ocón A. de Linera
Presidenta de la Corte de Honor de Sta. María la
Real de la Almudena

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