Fotos de portada: Srta. Berta Robledo - https://www.flickr.com/photos/fotocofrade/

martes, 7 de noviembre de 2017

JÓVENES REUNIONES


Traigo al blog una historia que aparte de ser nostálgica por el tiempo que hace de la misma, pasa a ser hoy casi reivindicativa.

En estas últimas semanas hemos visto en diferentes medios de comunicación y redes sociales actos todos ellos relacionados con nuestros jóvenes cofrades. De lo más reciente a lo más pretérito, un encuentro de jóvenes cofrades madrileños, con la etiqueta de segundo en la Hermandad de Tres Caídas de Madrid, heredando el celebrado el año pasado en la Hermandad del Despojado de Alcalá de Henares. En Córdoba el encuentro nacional también de jóvenes, ya con la etiqueta de quinto y cabe recordar el encuentro diocesano de jóvenes celebrado en la Hermandad de los Gitanos de Madrid con la etiqueta de primero.

No creo que todos estos encuentros acontezcan ahora por tratarse de una moda pasajera, más bien al contrario, observamos desde hace tiempo como desde las corporaciones se viene fomentando y con buen criterio que los jóvenes se formen, tengan protagonismo y adquieran la cultura cofrade cuanto antes. Más si cabe  en ciudades como Madrid, la que siempre he denominado contranatural para el mundo cofrade, donde si ya es difícil para un joven significarse como cristiano en una escuela o una universidad, imaginar lo que supone contarle a tu grupo de amigos que eres cofrade o "que vas a misa".

Por ello, un SÍ ROTUNDO a estas reuniones donde tomar catequesis, donde acrecentar la formación cristiana, de confraternizaron entre hermanos y donde poder dar a conocer y aprender otras realidades cofrades entre tus iguales.

Por todo ello y hablando siempre de lo que conozco, hoy quiero recordar el encuentro de jóvenes de hermandades madrileñas que llevamos a cabo en marzo del parece muy lejano año 2011, celebrado en la Hermandad del Silencio y del que fui testigo y partícipe en su organización.


Medallas de Hermandad  de Los Gitanos, Divino Cautivo, Silencio y Estudiantes


   Para poder explicar lo que estábamos perfilando, siendo yo en esas fechas el Diputado de Juventud de Los Gitanos, pedí a mi Hermano Mayor que me permitiera contarlo ante la Mesa del Consejo de Hermandades y Cofradías en la sede del Arzobispado, que organizaba y dirigía mensualmente mi hermano y hoy añorado “Cura Paco”, asistido siempre por Enrique Guevara como secretario de aquel Consejo.


   Siendo aquella ocasión la primera vez que yo tomaba la palabra en el consejo, recuerdo como si fuera hoy la “reprimenda” que me gane de algunos de los presentes ese día, y entre otros de Paco y de Enrique , cuando les explicaba a aquellos ínclitos señores, desde mi más rendida inocencia nuestras humildes pretensiones, aprendiendo en ese golpe la justa medida de cómo debería hacer las cosas en lo sucesivo y como pese a esto, para mí se abrieron aquellas reuniones, aquellas personas y aquel asiento que no volví a dejar en años por otras responsabilidades. O como José Manuel Morena, hoy Hermano Mayor de la Hermandad del Silencio salió en mi defensa esa tarde/noche: “el chaval ha venido aquí para explicarlo como debe ser, lo está haciendo y me parece bien que se haga la reunión .....", y tras sus palabras sepulcral silencio de los presentes; la reunión se hizo en su casa. Hablando con ellos de la cuestión estos días, ni recuerdan lo acontecido, que queda hoy en la categoría de anécdota. 


Jóvenes asistentes a la reunión.
   

   Aquel fue un germen de amistad que hoy perdura, de conocimiento de otras hermandades y de solidaridad entre hermanos, que derivó por ejemplo en que conociéramos y acudiéramos a la "torrijada" que celebra el Silencio cada Cuaresma, o que en las sucesivas celebraciones en Los Gitanos de la festividad de San Juan Evangelista, acudieran jóvenes de estas hermandades. Y en un terreno más pragmático, no se puede dejar pasar por alto el hecho que al menos siete de los jóvenes que aparecen en la foto anterior, integran hoy las Juntas de Gobierno de sus hermandades y en la mayoría de los casos con cargos de la máxima responsabilidad, debiéndoles dar a todos ellos todo el mérito por su perseverancia y compromiso.

   Otro día y con más tiempo contaré, siempre a mi entender, el motivo por el que este tipo de reuniones no tuvo mayor continuidad en los años siguientes.

Casa de Hermandad del Silencio


   Hoy toca todo lo contrario, hoy quiero acordarme de quién coadyuvó para que aquello sucediera, tuviera cuerpo y alma, ya que sin ellos no hubiera sido posible y que el día que poniendo en común lo que se pretendía, hubo un sí rotundo y sin ambages.


   De Ricardo de Ena quien en aquel entonces era el responsable de la juventud en Los Estudiantes, y quien nos aportó una preciosa catequesis, llevando a la reunión al mismo San Juan Pablo II y del que estoy seguro, hoy es nuestro "embajador capillita" donde sus quehaceres profesionales le han llevado. Acordarme de Víctor Sastre quien era en aquel momento responsable de la juventud en la Hermandad del Divinio Cautivo, buen amigo y mejor persona. Y por supuesto de la anfitriona del acto, Tamara Martín-Buitrago quien era entonces responsable de la Juventud en la Hermandad del Silencio y que trabajó para estuviéramos en su casa como en la nuestra.



De izquierda a derecha, Ricardo de Ena, Carlos Elipe y Tamara Martín-Butrago

  Desconozco si hubo intentos anteriores de algo similar en Madrid, que supongo que si, pero mientras no aparezcan, reivindico para todos ellos, organizadores, asistentes y hermandades, todo el mérito del pionero, de una primera intentona con la categoría de “primitiva reunión" de jóvenes madrileños, cristianos y cofrades.

Carlos Elipe Pérez


Visita de los jóvenes asistentes a la reunión a Ntro. Padre Jesús del Gran Poder.

No hay comentarios:

Publicar un comentario