Fotos de portada: Srta. Berta Robledo - https://www.flickr.com/photos/fotocofrade/

martes, 9 de enero de 2018

SER Y SENTIR COFRADE

  Un año más ha visto la luz el Boletín Informativo LOS GITANOS en su edición enero 2018.
  

portada de : LOS GITANOS - Boletín Informativo - Enero 2018 - Foto Rodolfo Robledo
publicado en www.hermandadlosgitanosmadrid.es

  Como es público y notorio ya que desde el año 2013 mi nombre aparece o bien como integrante de su redacción y/o como colaborador "técnico", soy partícipe de su contenido y de cómo se elabora este trabajo año tras año.

  Sin embargo, en esta ocasión mi participación en el es muy diferente, ya que se me ha invitado a participar en el apartado de "Colaboraciones", reservándome una pagina entera para poder desarrollar libremente alguna de mis, a veces, demasiadas ideas.


       


 El boletín completo, del cual recomiendo su lectura íntegra, se puede encontrar en la web oficial de la Hermandad www.hermandadlosgitanosmadrid.es/boletin-informativo-2018/ y a continuación os dejo mi pequeña colaboración en el mismo.

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SER Y SENTIR COFRADE


  Hace unos meses participé en una charla en la Hermandad de la Estrella de Vallecas sobre el sentido de pertenencia a una Hermandad Penitencial y el de procesionar en la calle, quedando allí desarrolladas algunas ideas que no quisiera que se perdieran. Aprovecho la posibilidad de escribir en esta sección para que así queden recogidas en negro sobre blanco.


  Estamos arraigados en un Madrid que cuenta con una intensa sociedad “civil”, hipócrita, insolidaria, demasiadas veces vacía de cultura y tradiciones, que se permite, y lo pueden atestiguar en nuestra parroquia, entrar en el Carmen para pedir “una comunión civil para mí niña”; o reírle la gracia al político de turno, muy conocido este, cuando ante los medios de comunicación dice sin ruborizarse que “he sido padrino del bautizo civil del hijo de mi compañero de escaño” o cómo alguien interesado en matricular a una criatura en un colegio, pregunta impertérrito, “pero de verdad, ¿cuánto de católico es este colegio?” Seguro que algunos de nosotros y en algún momento, hemos sufrido en esta sociedad laicista en la que estamos inmersos, dificultades por nuestra significación como católicos. Imaginemos además por un instante lo que deben pasar nuestros jóvenes, menos preparados para soportar estas presiones, cuando en la universidad, la Complutense de Madrid por ejemplo, dicen que son acólitos en las procesiones de su Hermandad de los Gitanos. 


  En este caldo de cultivo es cuando más valoro la importancia de nuestra significación pública como siervos de Dios, valientes, integrados en la Iglesia, comprometidos. Esta palabra, comprometidos, la tomo como el perfecto sinónimo de católicos de base, que es lo que somos, y cofrades, aquí, de nómina. Y qué mejor ­que poder hacerlo desde el seno de nuestra Hermandad, enraizada en preciosas tradiciones centenarias, que llenan nuestros cultos y actos de una magnífica estética barroca, llena de significados y que además de los meramente ornamentales aportan a nuestras vidas, fe, devoción, pasión, sentimientos llenos de verdad.... 

  Ser cofrade de nuestra corporación debe llevar implícita la capacidad para abrir el corazón, aprendiendo y gozando de la palabra del Señor y que así, con nuestras tradiciones y cultos, poder transmitirla a nuestros semejantes y descendientes. Sabemos que para este aprendizaje, gozo y transmisión de la buena nueva, nada mejor que llevarla a la calle, con nuestra cultura cofrade. Una cultura que no debe admitir el “todovalismo” imperante en nuestro mundo. Porque para adorar a Jesucristo no vale todo. Una procesión es trasladar un altar de culto a la calle y eso siempre debemos hacerlo bien.

Por Carlos Elipe Pérez



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