Fotos de portada: Srta. Berta Robledo - https://www.flickr.com/photos/fotocofrade/

martes, 13 de diciembre de 2016

MÁS CERCA DE LO QUE PODÍA CREER

  Hoy me van a sobrar las palabras para presentar a quien ha querido colaborar con este blog. Hoy quiere mostrarnos su corazón mi hermano Enrique Solanes Aller.

  A Quique le he invitado "unas cuantas veces" para que escribiera en este blog y hoy por fin ha llegado el día. 

  Siempre he tenido la intuición de que alguien que lee como el suele hacerlo en las Misas de Hermandad, como lo hizo sin ir mas lejos este sábado pasado, que es capaz de hacer suyo para que sea nuestro y expresar como el lo hace, esos preciosos textos de Acción de Gracias que habitualmente nos lee cerrando las Eucaristías, alguien así, no podía escribir mal. 

 

   Hoy tengo la certeza de que es así y todos lo vamos a poder comprobar a continuación.

Mi eterna gratitud para contigo Quique.


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 Hoy me levanté como siempre, dando gracias a Dios. Una madrugada tranquila de un día normal esperaba para ofrecerme una nueva oportunidad aunque hoy……..sería especial.

 Pasé por la Iglesia como cada amanecer y aún con el sueño puesto, me dejé llevar hasta la Capilla, donde como cada día, mi Señor aguardaba. Sentándome en el pequeño banco de madera, noté el calorcito de la calefacción que con sutileza me acariciaba. La sorpresa se hizo notar y de un sobresalto, al lado de la Madre, me sorprendió que mi Hermano “no me esperara en la Cruz”.

 Apenas decidí salir a preguntar al párroco, tras comprobar que estaba solo junto al Sagrario, me sorprendió la presencia de alguien que, en honor a la verdad debo decir, me llenó de calma. Me preguntó, ¿dónde está Jesús?, a lo que yo contesté acelerado un muy simple “no se”.

 Me trastocó en mis pasos con una profunda voz, a la vez que sosegada: “¡Pareces inquieto, nervioso, alterado¡.

 Yo, sin apenas verle, proseguí hacia la puerta, cuando volvió a “interrumpirme”: ”¿Por qué no vienes a orar con Jesús?, ¿Por qué no le cuentas lo que te preocupa y te inquieta?, ¿Por qué no le pides que te ayude a cargar con tu cruz?. Fue entonces, que al volver mi cabeza, mi mirada posiblemente me delató. Sí, sentía necesidad de hablar, de contar lo que a mi alma le entristecía e inquietaba, aquello que hacía girones mi calma. Pero, ¿quién era aquel hombre que tanto se preocupaba por mí?.

 Me aposté en aquel banco que instantes antes había sido testigo de mi inquietud, pues como los discípulos, me había preguntado “dónde habían puesto a mi Señor?”.

 Me sugirió que desnudara mi conciencia y mirándole a los ojos, empecé a susurrarle en silencio mis alegrías y tristezas, mis desvelos, proyectos e ilusiones. Fue si como toda una eternidad se limitara al más ínfimo momento, como si a medida que fuera llorando mi vida, el fuera llenándola de sensatez.

 De repente sentí la necesidad de salir al claustro de la realidad a respirar presente, esa relajación que ahora encerraba mi corazón, me volvió a la vida.

 Al llegar a la Sacristía, el sacerdote, al que no había percibido me alteró preguntando un ¿todo va bien?, que solo recibió su respuesta salvo en forma de aseveración: “te veo tranquilo”.

 Solo me atreví, entre balbuceos, a solicitar contestación a mi duda con un “¿están restaurando la talla del Cristo?” pero no me contestó salvo una sonrisa que provocó mi paso acelerado para volver a la Capilla donde El me esperaba en su Cruz con los brazos abiertos, como siempre.

 Poco importa si fue sueño, ilusión o deseo. Recordé a Jesús diciéndonos que “siempre estará con nosotros hasta el final de los tiempos” y “cada vez que lo hacíais con uno de estos mis hermanos, conmigo lo hacíais”.

 Ahora se por qué me gusta sentirme y ser “Cofrade Gitano”: Jesús se encuentra en cada uno de ellos ayudándome y sirviéndose de mí para entregarse, orando entre nosotros porque estamos en su Nombre, pero sobre todo…..porque en la soledad de su Capilla, acompañado de Su Madre, me espera cada instante para confortarme con su Amor.

 Gracias desde aquí a todos los que me ayudan cada día, Dios les pague lo que yo no puedo.

Foto: Francisco Posse 2013

 ¡Gracias!

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