Fotos de portada: Srta. Berta Robledo - https://www.flickr.com/photos/fotocofrade/

martes, 10 de enero de 2017

LA MÚSICA ALABA A DIOS

  Seguimos creciendo. Hoy tengo la gran suerte de contar con una nueva colaboración en este blog. Viene a escribir para todos nosotros mi hermano Juan José Granizo Martínez.

  Conocí a Juanjo en el 2014 cuando preparábamos el primer Concierto de Marchas Procesionales que amparado por el Consejo de Hermandades y Cofradías, ofreció La Lira de Pozuelo en la parroquia de San Millán y San Cayetano de Madrid. Ambos formamos parte del grupo de trabajo que se formó para coordinar el concierto. Desde entonces hemos ido cuajando una buena amistad, rematada hace unas semanas con mi firma como aval en su hoja de inscripción de nuevos hermanos de la Hermandad de los Gitanos de Madrid.

  Nuestro hermano, en un interesante artículo nos acerca hoy a la música cofrade, a la banda de La Lira de Pozuelo de la que fuera presidente y a Nuestra Señora de la Consolación, Patrona y Alcaldesa Honoraria de Pozuelo de Alarcón.

Muy agradecido por tu texto y tus palabras Juanjo.


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LA MÚSICA ALABA A DIOS

  Era alto y pálido. Delgado y con una gran mata de pelo canosa que, en su día, debió ser rubia. Su cara era la definición de la admiración. Cuando llegué a su altura la banda estaba en lo más alto. Yo estaba en uno de sus flancos y hubo un momento en que nuestros ojos se cruzaron. 
  
  Cuando el bombo ordenó silencio, la conversación brotó sola. Y la recuerdo por que aún siendo él un músico profesional nunca antes había escuchado una marcha de procesión en su Alemania natal. Una marcha como esa. El llamador del capataz impuso su ley y nuestros destinos se separaron, quizás para siempre. 
  
  Esta pequeña anécdota puede servir para entender el valor que tiene la música procesional. Un patrimonio cultural de todos los españoles. 

  Es algo a lo que estamos tan acostumbrados que quizás no valoremos en su justa medida. Pero no siempre ha sido así. Hasta bien entrado el siglo XVIII los instrumentos musicales de viento, propios de las bandas, no alcanzaron la perfección técnica necesaria para sacar de ellos música. 


Foto: Gregorio Rodríguez
  
  Hasta esa época eran poco más que una máquina de ruido: más aptos para fines bélicos que religiosos. Las bandas de música quedaron siempre limitadas al ámbito de lo castrense, porque la posibilidad de moverse interpretando música las hacía perfectas para adaptarse al andar de los ejércitos….y claro está, de los pasos y tronos. Todos ellos necesitan mantener un orden al andar y de ello surge un género propio que es la marcha. 

  El fin del siglo XIX trajo a nuestras cofradías músicas nuevas influenciadas por el Romanticismo y la ópera. Marchas fúnebres y arreglos de conocidas arias operísticas eran el acompañamiento musical de esos tiempos. Una música que ha sido borrada de los repertorios modernos. 

  Pero todo estaba a punto de cambiar a principios del siglo XX en España. La relativa bonanza económica y el impulso cultural del regeneracionismo con una vuelta a las raíces clásicas dieron alas a un nuevo estilo de hacer música del que bebemos todos actualmente.  

  Ahora llamarían a eso “fusión”, pero en música siempre ha habido una saludable permeabilidad de estilos e influencias. 

  Y la cosa cuajó, como no, en Sevilla. Había compositores de gran calidad, conservatorio, una fuerte cultura de música popular, una gran tradición de bandas militares (eran los años de la guerra de África) y cofradías que demandaban una música acorde al andar de un nuevo estilo de pasos de palio.   

  Y así nació “Soleá dame la mano” que se admite como la marcha que abrió una nueva época de hacer música de procesión. El conocido compositor ruso Igor Stravinsky visitó Sevilla en 1921 y al oírla dijo aquello de que “estoy viendo lo que escucho y escuchando lo que veo”.  

  Para un músico como él acostumbrado a la ópera y al ballet, la música es el armazón emocional de un espectáculo. Son necesarios un decorado, cantantes, bailarines y una historia, pero sobre todo una música es el nervio y la urdimbre de todo.

  Seguro que en alguna plaza de Sevilla vio eso mismo: una ciudad que es en sí misma todo un escenario, el drama de una madre que sigue a su hijo camino del patíbulo, unas imágenes que exaltan sentimientos y pasiones, una compañía de bailarines ataviados con faja y costal que se mecen a compás de la música…y la música que es la sal de esta peculiar representación de la Pasión del Señor. 

  Pruebe a quitar la música a una película, de acción, de misterio, de amor o bélica….y se quedará con una sucesión de escenas: lo más parecido a un telediario. Sin música la narración a duras penas se sustenta.

  De todas las artes, la música es la más compleja, la más sutil. Un arte basado en la más pura matemática, pero que nos carga de emoción. La moderna neurociencia nos enseña que la música es la actividad que “enciende” más áreas cerebrales y con más intensidad.

  ¿Y por qué les cuento yo todo esto….?...pues porque Carlos Elipe ha tenido a bien pedirme que escriba una algo en su blog, cosa que aprovecho para agradecerle. 

  Pertenezco a una hermandad en mi Pozuelo de Alarcón desde que nací. En los primeros años noventa una bandita de música nacida en un pobre garaje llamada la Lira apoyó nuestra Congregación. Me hice socio de esa banda solo por agradecimiento. 

Nuestra Señora de la Consolación
Patrona y Alcaldesa Honoraria de Pozuelo de Alarcón.


  Veinticuatro años después, apoyando a esa banda, llegué a la Hermandad de los Gitanos de Madrid.

   Y así conocí a Carlos como Diputado Mayor de Gobierno de una cofradía ejemplar de la que no he dejado de aprender cosas. 

  Salí de una hermandad para seguir la música y ella me ha devuelto a otra hermandad. Cierro así un círculo. 

  La banda cierra la cofradía. Tras ella no hay nada….el SAMUR, los servicios de limpieza, público errante que va y viene….sin embargo esta posición fronteriza no te hace sentir alejado de lo que unos metros por delante se vive.

Juan José acompañando a Mª Santísima de las Angustias.
C/ Atocha. Miércoles Santo 2015

Foto original: Manuel Iglesias Jiménez.


  Nuestra Señora sigue a Jesús. Nosotros seguimos a Nuestra Señora. Cumplimos la palabra del Señor en la Cruz. 

  Situar y sostener a la Lira de Pozuelo tras las Angustias no ha sido fácil, porque el sonido que necesita un paso de palio no es al que está acostumbrada una banda sinfónica, de conciertos, que es lo que somos durante el año. Pero poco a poco hemos encontrado el camino.   

  Cuando las Angustias corona la calle de la Paz y Julio clava un varal para encarar Aduana sabes si has encontrado ese camino. 

Mª Santísima de las Angustias. C/ la Paz. Miércoles Santo 2016

Foto original: Luis García del Águila.

 Decía mi admirado Stravinsky: “La música alaba a Dios. La música es mejor o es más capaz de alabarle que el edificio de la iglesia y toda su decoración; es el ornamento más grande de la Iglesia".  

  Aquel alemán que encontré un Miércoles Santo en una calle de Madrid, viendo la mecida de la bambalina en la calle de la Paz, seguro que opina lo mismo.


En la sede de la Lira de Pozuelo. 2016

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