Fotos de portada: Srta. Berta Robledo - https://www.flickr.com/photos/fotocofrade/

martes, 31 de enero de 2017

MI FOTOGRAFÍA COFRADE

Volvemos de nuevo un martes más al mundo de la fotografía cofrade.

Hoy contamos con la visión propia y particular de alguien que ha podido vivir una Estación de Penitencia desde dentro, trabajando como fotógrafo acreditado en la Cofradía de los Gitanos de Madrid. Hoy escribe para nosotros Emilio José Checa Ritoré.

Conocí a Emilio José en un ensayo de las cuadrillas de costaleros de la Hermandad, mientras se afanaba en realizar fotografías del ensayo. El mismo se encarga más adelante de explicar el cuándo y el cómo mejor que yo, que por resumir y no andar con circunloquios estériles para entrar ya en harina, podríamos decir sin equivocarnos que de aquellos barros vienen hoy estos lodos.

Sin más que agradecer a Emilio José la disposición que ha tenido y las facilidades que me ha brindado para que hoy vea la luz esta entrada.


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MI FOTOGRAFÍA COFRADE

Foto: Emilio J. Checa 2016



Nombre: Emilio José Checa (Emilio J Checa)
Edad: 35 Años (1981)
Nacido: Sevilla
Reside: Madrid
Referente fotográfico Cofrade: Pablo M. Cordero

No sé muy bien por dónde empezar, lo mío no son las letras, así que lo mejor es empezar por el principio. Soy sevillano, de familia muy cofrade y siempre vinculada al mundo de las Hermandades,  como la de la Esperanza de Triana, San Benito, Cigarreras, Los Gitanos, El Museo, La Hiniesta, Esperanza Macarena... y seguro que me dejo alguna en el tintero. Esas son mis raíces.

Empecé tirando fotos cofrades en las calles de mi Sevilla natal un Jueves Santo y aun como si fuera ayer, recuerdo la primera foto que disparé. Fue en la Calle Dos de Mayo y al ver el resultado, me di cuenta que esa foto la había hecho con el corazón y no con la cámara. Sin duda, ahí empezó todo.

En la Cuaresma del año siguiente, llevé mi cámara a uno de los ensayos de costaleros de la que considero mi Hermandad, la Hermandad de los Gitanos de Madrid. Enfrascado en la tarea se acercó a mi Carlos Elipe, que me pidió le mandara las fotos para usarlas en la Hermandad; le di un sí rotundo.  Semanas más tarde, el mismo me propuso cubrir como fotógrafo la Estación de Penitencia y otra vez y sin pensarlo le dije que sí.


Foto: Emilio J. Checa 2015


Desde ese día y hasta el Miércoles Santo no podría resumir el tiempo que dediqué a diseñar en mi cabeza las fotos que iba a realizar.

Llegó el bendito Miércoles Santo. Desde por la mañana un hormigueo me recorría el estomago, los minutos se me hacían eternos y las horas interminables, loco por que llegara la hora de ponerme delante de los titulares.

A las cuatro y media de la tarde salí al fin para Madrid, acompañando a mi hermano, teniendo yo la bendita suerte de que él sea Costalero del Señor de la Salud.

Calle Tetuán, tomar un cafelito con los amigos, intentando no pensar y que así el tiempo pasara rápido.

Ya en el templo, pude vivir como se forma una Cofradía desde dentro y con devoción poder rezar a mis titulares antes de empezar a hacer mi peculiar Estación de Penitencia. Allí sí que pasó rápido el tiempo y sin darme apenas cuenta, se abrieron las puertas del templo, empezaba la procesión, ya no había marcha atrás.

Caminando hacia la puerta pensé: vamos a echarle casta y corazón.

Me puse en la valla, agachado, para que sin molestar, la gente que abarrotara la calle y llevaban horas esperando, pudieran disfrutar de la Hermandad.

Salió la Cruz de Guía y yo fotografiaba sin parar, miraba las fotos y el resultado me gustaba, pero…, cuando escuché sonar el martillo del paso del Señor, algo me invadió y sin poder remediarlo, baje mi cámara, alce la vista y le vi venir caminando hacia la puerta, escuchando la voz rota y con sentimiento del Capataz, distinguiendo el rachear de las zapatillas, envuelto en el olor a incienso. Era la situación perfecta, el momento soñado. Cuando el Señor encaró la puerta, las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos, no era capaz de tirar foto alguna.


Foto: Emilio J. Checa 2015

Decidí relajarme para así, poder hacer todo lo que había estado planeando en mi cabeza en los días previos, casi interminables. Con mi cámara, empecé a disfrutar de todo lo que pasaba a mí alrededor y  fui fotografiando todo lo que pasaba y sentía interesante.

Mediada la calle del Carmen, volví sobre mis pasos, para ver salir a la calle a la Reina de la Hermandad, la Virgen de las Angustias. Que bella venia. Intenté captar todos los detalles y sobre todos, su cara. Momento embriagador, no he visto cara más linda en los días de mi vida.


Foto: Emilio J. Checa 2016

Terminada la salida, me dirigí a la calle Correos, para mí, el momento cumbre de la procesión por la chicotá eterna, sin descanso, en la tremenda cuesta que se asciende. Acompañando al Señor disfruté muchísimo, donde además y por momentos, iba aun más contento con los resultados que estaba obteniendo.

Preciosa procesión la que estábamos viviendo y sin embargo, estando aun por llegar y yo sin podérmelo quitar de la cabeza el momento álgido de la noche, el entrar de los Titulares y su Cofradía por primera vez en la Plaza Mayor de Madrid.


Foto: Emilio J. Checa 2016

Y como todo llega sin darme cuenta, estaba en una de las puertas de dicha plaza. No puedo explicarlo pero en ese momento me empezó a temblar el pulso y comencé a respirar lento, despacio, profundo. Eran muchos los sentimientos que iba almacenando en mi corazón esa tarde-noche y por algún sitio tenían que brotar. Nuevamente logré relajarme y disfrutar el momento detrás de mi cámara. Allí mismo esperé a que llegara la Virgen. Venia derrochando arte por los cuatro costaos y nos envolvía a todos en unas sensaciones con sabor a gloria bendita.

Noche cerrada en Madrid, empezábamos el camino de vuelta a casa y así, por acortar, por que los recuerdos y momentos disfrutados son muchos, llegamos a la puerta de la Iglesia del Carmen.

Fue ahí cuando decidí apagar mi cámara y pensé: Ahora, este es el momento de disfrutar de Ellos.  Como poder explicar lo inexplicable: tuve la sensación de que allí solo estuviéramos ellos y yo. Escuchaba la música de fondo y por dentro, mis plegarias. Solo tenía ojos para ellos y quería sentir que ellos los tenían para mí.

Cuando por fin entró el Señor, le dije desde mis adentros, hasta el año que viene Padre, que nos volveremos a ver en la calle.


Foto: Emilio J. Checa 2016

Así quieto, esperé pacientemente a que llegara la Virgen. Nuestra Madre apareció revirando por la calle del Carmen con la calle Salud y venia más bella aun si cabe y en mi, otra vez esa sensación de estar a solas con ella hasta su recogida.


Foto: Emilio J. Checa 2016

Esta es la particular manera de vivir mi Vida Cofrade o más bien, como vivo mi Miércoles Santo.  

Emilio J Checa.


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