En lo últimos días había pensado escribir un artículo sobre
el Encuentro Nacional de Jóvenes Cofrades que va a celebrarse en Córdoba el
último fin de semana de octubre, sobre sus actividades y sus bondades, pero no
me ha sido posible. Hace unos días les remití a los organizadores un mail para
que me confirmaran aspectos como los ponentes de las mesas redondas, las bandas
que participaran en el pasacalles o número de personas inscritas, pero a
esta hora no me han respondido. Este blog está pensado para contar historias de
mi vida cofrade y creo que uno solo debe hablar y opinar de lo que conoce.
Dentro de esta azarosa vida cofrade si puedo contar que el
pasado veintisiete de septiembre, a un mes del inicio del JOHC de Córdoba se
cerraba el plazo de entrega de dosieres para que las ciudades llamadas a ser
candidatas del encuentro de 2018 presentaran los suyos. A día de hoy no hay
confirmación oficial al respecto por ninguna de las partes implicadas pese a
que en la web oficial del encuentro habla de que las ciudades candidatas serán
publicadas.
Pese a esto, el lunes nueve de octubre cuando como digo aún no se han hecho públicas las candidaturas que podrán ser votadas en Córdoba y las
aspirantes a serlo, solo son eso, una ciudad candidata, he visto
el vídeo del Comité de la candidatura de Santander, donde Pedro Nodar
Pardo, se presenta como, cito textual: "MIEMBRO DE LA COMISIÓN
ORGANIZADORA DEL JOHC 2018", pareciendo dar por hecho a mi entender que
Santander organizará el JOHC 2018.
No puede haber error posible en un mensaje grabado en vídeo,
que es editable mil veces hasta lograr el definitivo que pretendes. Podemos
entonces decir hoy con certeza asegurada que Santander será la sede del JOHC
2018.
Es una pena y es un realidad cierta que la Candidatura de
Madrid no va a ser aceptada como sede candidata para organizar el Encuentro
Nacional de Jóvenes 2018. Para quien no esté al corriente, seguro una gran
sorpresa. Me dispongo a intentar explicar mi verdad de lo que ha pasado.
Entiendo
que la Junta Directiva de los JOHC para explicarlo alegará y podrá demostrar
clarísimamente que la Candidatura presentada por Madrid no cumple las reglas
mínimas exigidas para serlo, que estas reglas son públicas, fáciles de entender
y que en verdad no cumpliéndolas no hay mucho más que decir ya que en su
contexto general no han variado desde el 2014.
No sé
lo que va a decir la comisión organizadora de la Candidatura de Madrid a la que
yo NO pertenezco, pero puede ser algo parecido a que la dirección del JOHC no
admite una Delegación de nuestro Arzobispo como entidad suficiente, cuando
luego exige la aprobación al mismo Arzobispo de la candidatura que debe
presentarse y que pedir crédito a un Arzobispo al que luego no le admites sus
delegaciones no tiene mucho sentido.
Mi
opinión de la resultante es que, es una realidad cierta que la revisión de las reglas
aprobadas en mayo y publicadas en junio por la Junta Directiva del JOHC y que
por primera vez regulan la elección de sede por votación de las delegaciones
son excluyentes y por tanto poco justas, generando además tensiones
innecesarias entre los participantes.
Me
explico mejor. Para quien no las conozca, las reglas internas de los JOHC dicen
que solo pueden pedir organizar un encuentro o una Junta Local de Hermandades o
una Hermandad en solitario. Pues así son excluyentes para una diócesis como la
de Madrid, ya que es público que no contamos con una “Junta Local” ni nada
parecido, instituida de manera formal como se pide y que la otra opción aunque
posible sobre un papel, es inviable, ya que es una realidad cierta que si en
cualquier parte a una sola Hermandad le costaría mucho elaborar una candidatura
con todos los apoyos necesarios, los es más si cabe para esta ciudad, que
además por su inmenso tamaño necesita preparar un dossier mucho más exigente.
A nadie
se le escapa que lo idóneo para preparar un JOHC es que se haga a través de un
Consejo de Hermandades y Cofradías que aúne esfuerzos y voluntades, pero
que si la diócesis o ciudad no lo tiene, se es excluyente no admitiendo por
ejemplo Delegaciones Diocesanas relacionadas con jóvenes cofrades que dentro de
la misma Iglesia están perfectamente capacitados para realizar los JOHC cumpliendo
los fines para los que fueron creados los encuentros y cito textual de estos
fines: “Fomentar
que estos jóvenes sean el motor de la sociedad, potenciando su labor
evangelizadora” o “Realizar, promover y difundir actividades que fomenten
el estudio y el análisis de la realidad católica y cofrade en el siglo XXI. “
Pese a esto, se que que si hay unas reglas y que si quiero entrar en el juego, estas
han de ser cumplidas, por eso acepto que Madrid no organizará el encuentro de 2018, pero también digo que si las hay todos debemos cumplirlas en la forma y en el modo.
Y lo
digo porque creo que el día que Santander formalizó públicamente que quería la sede
del encuentro en sus Redes Sociales, José Carlos Nodar Pardo debía haber dejado
su cargo de secretario en la junta directiva del JOHC, ya que es pública su
participación directa en la candidatura de Santander. No le prejuzgo, Dios me
libre. No le conozco personalmente y no dudo que como buen cristiano haya
intentado ser parcial y honesto y que seguro hasta le creará problemas ya que
lo que no le beneficia le perjudica. Pero lo quiera o no, le guste o no lo, él es
parte interesada y a día de hoy está dentro de la Junta Directiva de los JOHC.
Y que nadie se confunda, no acuso a nadie de nada, me limito
a aportar datos ciertos para que cada uno, incluidos sus propios conocimientos
sobre los JOHC anteriores, saque sus propias conclusiones. Mi opinión
obviamente basada en esos mismos datos es que hay que cumplir las
reglas, si y guardar las formas, también, porque esto queda cuanto menos un
poco feo y enturbia la situación.
Con
todo esto, todos salimos perjudicados y creo que podíamos hacerlo mucho mejor. Puedo
hacer dos cosas, olvidarme para siempre de todo y pasar página o intentar
aportar algo aunque no gane nada con ello.
La verdad es que prefiero no quedarme aquí y hacer una pequeña aportación
personal al respecto aunque no quede es más que una mera anécdota. He sido
durante años el responsable de los jóvenes de mi Hermandad y sé que ellos
merecen la pena, que pese a todo lo que está pasando, jóvenes madrileños van a
ir a Córdoba con la cabeza bien alta a disfrutar de su fe, de su devoción, de
su pasión cofrade y de su juventud.
Imaginemos
que pese a todo, finalmente Madrid hubiera podido superar estas reglas y
presentar así un dossier que fuera admitido y ya que luego las candidaturas
pueden articularse y promocionarse como lo deseen, presentarse con él en
Córdoba a “pelear” por ser sede “contra” otra candidata. En términos de
realidad, la base de la próxima elección de sede tal y como está planteada hubiera
sido la de “pelear contra”, nos guste o no el término, somos humanos y estamos
hablando de reglas, dosieres, certificados, votos, etc. Por lo que habría que pensar
si esta manera de elección no podría estar mal planteada de base, generando
situaciones que terminaran por ser perjudiciales.
Es por
ello que creo que sería mejor que se acudiera al encuentro
conociendo la ciudad sede del año o de los años siguientes.
Aunque
parezca fuera de nuestro ámbito, sirva como ejemplo de lo que digo a entidades
como la Hermandad de la Borriquita de Madrid que hace unas semanas decidió no generar
enfrentamientos entre hermanos concediendo dos sedes a la vez para sus próximos
encuentros nacionales o incluso el Comité Olímpico Internacional, tan criticado
por sus designaciones, como ha ido hacia esta fórmula.
Beneficios
de entiendo surgen de esta reflexión:
-
Si las circunstancias actuales fueran las previstas
y dos o más candidaturas fueran a “pelearse” a Córdoba por una sede, estas que
seguramente acudirían con grandes delegaciones estarían centradas en su trabajo
de recolectar votos, más que de asistir a los actos del encuentro y disfrutar
del mismo, aportado poco al encuentro, inmersas en su lucha. No nos engañemos,
las delegaciones en competición estarían eminentemente centradas en sus
campañas electorales y de marketing, buscando el voto de las delegaciones.
“Pelearse”, “luchar, “competición”, “marketing”, todas situaciones “muy
cristianas” en un encuentro de jóvenes cofrades. Si se conociera la sede todo
esto desaparecería de un plumazo.
-
Durante la celebración del encuentro, la
primera interesada que el mismo fuera bien, aportando en positivo al encuentro,
seria la ciudad del siguiente, ya que si un encuentro te resulta atractivo, lo
normal es que vuelvas y que lo cuentes a los tuyos para que te acompañen. Los
encuentros son sin lugar a dudas la mejor cantera del siguiente y voy a poner
como ejemplo el encuentro realizado en Palencia en 2016, que ha sido sin duda
el mejor de los hasta ahora realizados, siendo un éxito rotundo y absoluto,
llegando a generar en algunas de las delegaciones asistentes la expectativa de
querer celebrar encuentros en sus ciudades, como es un hecho en Madrid, pero en
la situación actual Córdoba está sola en su preparación y las ciudades que
fueran candidatas estarían preparando un desembarco para ellas mismas,
interesadas y pensando muy poco en lo que Córdoba prepara.
-
Delegaciones que estuvieran pensando en
presentar candidaturas, aprenderían que los JOHC es un sitio donde se va a
disfrutar y no a pelearse, que merece la pena trabajar por conseguir la
candidatura y no estar en estos menesteres. Se daría a entender a estas que si
tienes una candidatura de garantías, podrás organizar un futuro encuentro.
-
Entiendo que haya un aliciente en que las
delegaciones asistentes puedan votar a una sede u otra, que es y parece lo más
democrático. Pero en realidad se fomenta con esto el “picante” de ver a dos o
más sedes peleando por unos votos. Sin
embargo no creo que esto sea precisamente buscar el “potenciar la labor
evangelizadora de los jóvenes” como rezan los fines de los encuentros, sino más
bien todo lo contrario. Sin contar que habrá siempre un porcentaje de
delegaciones que apoyando a una candidatura pierdan las elecciones. Recurriré a
lo más obvio y como el pueblo de Jerusalén, votó en mayoría absoluta ajusticiar
en la cruz a un inocente.
Si
quien dirige los destinos de los futuros JOHC tiene la fortuna de contar con
candidaturas tan solventes como pueden ser las que hoy nos ocupan, Santander y
Madrid, dos ciudades que quieren y pueden albergar un encuentro; no deberían
prescindir de una por la exigencia de unas reglas excluyentes, ni hacer que
jóvenes de estas ciudades “peleen” en Córdoba por ganar una sede, perdiendo en
la pelea parte de lo bueno que puede aportarles un encuentro, cuando por el
contrario podrían designar ya mismo quien sería la sede de 2018 y 2019
garantizando de una tacada la continuidad de los encuentros.
Carlos
Elipe Pérez

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